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| N°:
141 |
| fecha:
24 de noviembre |
| año:
2005 |
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“El Plan V. La alianza estratégica con Venezuela. Su incorporación al Mercosur. Los petrodólares de Chávez y el pago de la deuda con el Fondo”. Arriba: “Iglesia y Gobierno: un polémica inútil, por José María Poirier” e “Informe especial: la situación energética”. Abajo: “Entrevista a Julio De Vido. ‘Las relaciones de la Argentina no están centradas en lo ideológico’”. |
agenda |
impacto |
contexto |
| La
revista trata de instalar: |
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Que los presidentes de Argentina y Venezuela son los artífices de una nueva alianza en la región. |
Néstor Kirchner y Hugo Chávez
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La revista lleva por primera vez juntos a Kirchner y Chávez en la portada, pero no es la primera vez que muestra al Presidente acompañado (Ver Línea editorial). El título juega con que el acuerdo es sellado con Venezuela y que a la vez aparece como una alternativa ante el fracaso de las negociaciones con FMI. Tanto Kirchner como Chávez reciben un tratamiento positivo. La única institución que aparece de la oposición es la Iglesia y recibe un tratamiento de neutro a positivo. La articulación pasa por el acuerdo con Venezuela y las consecuencias que puede generar. |
Hay que leer... |
• “El Orinoco Consensus”. Luis Tonelli considera que Kirchner ha iniciado la segunda parte de su mandato, respaldado por el triunfo que le dio las urnas, con una imagen renovada en la que privilegia las relaciones internacionales con el fin de “mantener un buen ritmo de crecimiento”. Entiende que el Presidente se dio cuenta que necesita de las relaciones internacionales porque no está dispuesto a aceptar las recetas del FMI. En este marco, señala que ante el fracaso que marcó Mar del Plata de llegar a un acuerdo con Bush, decidió viajar a Caracas para sellar una alianza con Chávez. Sugiere que probablemente las principales causas de la visita “hayan sido las acuciantes necesidades de financiamiento que enfrenta la Argentina el año próximo”. Sostiene, además, que este acuerdo no significa romper con Estados Unidos, sino demostrarle que “no hay proyecto de integración sin la eliminación gradual de las trabas a nuestros productos” y que también encierra un mensaje para Brasil para que sepa que “su status de país más grande de América no lo habilita, así porque sí, a proclamarse el líder de la región”.
• “La conexión Argentina-Venezuela”. Torcuato Di Tella afirma que lo más trascendente del acuerdo firmado entre Kirchner y Chávez es la posibilidad de la construcción de un gasoducto que conecte a ambos países. Asemeja este proyecto al ferrocarril que unió el Este con el Oeste de Canadá, que permitió contrarrestar “las más económicas ‘ligazones norte-sur con los vecinos de Estadios Unidos”. Estima que los resultados secundarios de “una empresa de esta magnitud van a ser difíciles de calcular”. No descarta que en el proceso de construcción se den casos de corrupción y advierte que hay que ocurra “lo que pasó con Yacyretá” y señala que a diferencia de lo que ocurre ahora, en el caso de la represa “fue construida durante una seguidilla de gobiernos estables, inestables, civiles y dictatoriales, que no podían augurar otra cosa”.
• “Claroscuros de la pasional y luminosa Venezuela”. El escritor Menpo Giardinelli cuenta sus vivencias en el reciente viaje que hizo a Caracas, invitado a la Feria del Libro de esa ciudad. Indica que ante su consulta a gente de la calle sobre Chávez “nadie ocultó su pensamiento ni manifestó su temor en expresarlo” y afirma que “todos gozan de una impecable libertad de expresión”. Señala que lo que le llamó la atención fue “la tajante división entre los que admiran a Chávez y los que lo detestan” y que son muy pocos los “capaces de matizar sus opiniones admitiendo logros y a la vez señalando falencias”. Justamente, indica que la impresión más fuerte que se llevó de Venezuela “es la de una dramática y peligrosa división en la sociedad”. Agrega que “es indesmentible el impulso estatal por llevar salud y educación a las poblaciones marginales”, pero que sin embargo “algunos señalan que la extraordinaria riqueza se distribuye poco y mal”. Concluye confiando en la “larga tradición democrática y constitucional venezolana” para que “no se desmadren nuevamente las cosas” y que “guste o no”, Chávez es un presidente legitimado por los votos, lo que no es poco “dada la reciente historia de nuestra América”.
• “Barajar y dar de nuevo” Luis San Martín plantea que tras las elecciones de octubre el oficialismo empezó a reacomodarse y que la idea de algunos funcionarios es que muchos peronista continúen su militancia bajo la estructura del Frente para la Victoria. Pero quien se encargaría de las cuestiones partidarias sería el actual secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zanini y señala en ese sentido el encuentro realizado en Parque Norte por la flamante “agrupación kirchnerista”, Compromiso K. Indica que el objetivo de este sector es empezar a trabajar por la reelección de Kirchner, pero que hay otros integrantes del gabinete con ganas de lanzar sus propias corrientes internas como Alberto Fernández y Julio De Vido. Luego, se mete con los futuros cambios en el Gabinete y señala que si bien es “el secreto mejor guardado” por Kirchner, los rumores no se detienen. Uno de ellos ubican a Ginés García González como el “fusible” en caso de que el Gobierno decida cambiar su relación con la Iglesia. Por último, dos posibilidades. Una, que en el Congreso Eduardo Camaño, tras dejar su cargo de presidente de la Cámara de Diputados se convierta en el vicepresidente segundo, “detrás de un radical y de Balestrini” y que se produzca un acercamiento de los hermanos Rodríguez Saá al Frente de la Victoria.
• “La coyuntura a largo plazo”. El economista Miguel Cuervo plantea que tras la crisis de 2001 se han planteado dos interpretaciones sobre la situación energéticas. Por un lado están los que hicieron grandes negocios en los noventa y consideran que se han roto todos los marcos legales y eso desalienta la inversión. Mientras que desde el Gobierno se sostiene que la transición inevitable tras la salida de la convertibilidad se ha hecho de manera ordenada. Frente estas dos planteos “cuasi maniqueos”, Cuervo va desmenuzando cuál ha sido el papel del Gobierno en cada uno de los aspectos que tiene que ver la energía. En el precio del gas en boca de pozo afirma que quedó regulado, respecto a la recuperación de reservas de gas y petróleo indica que el Ejecutivo envió un proyecto de ley al Congreso para crear un programa de incentivos para inversiones, sobre el transporte de gas afirma que “se está avanzando con Plan Federal” y acerca de la distribución del gas considera que su mejora “está francamente demorada” en lo que tiene que ver con el acceso a familias.
• “Manipulaciones políticas”. Beatriz Sarlo afirma que Aníbal Ibarra fue “el primer manipulador” de la tragedia de Cromañón. Indica que ni la noche del suceso ni las siguientes se arrimó al escenario “para evitar una foto no deseada” y que su segundo paso fue “salir a la ofensiva con una iniciativa tan inconstitucional como destinada al fracaso”. Por todo esto, considera a Ibarra como “una radiografía de un progresismo que no quiere correr ningún riesgo y, sin embargo, quiere ser reconocido como progresista”. Afirma que, como gobernante, Ibarra no fue capaz de desatar ninguno de los grandes problemas de la ciudad, ni “pudo desenredar madejas más domésticas, como las de los inspectores que eran supervisados por “una funcionaria inadecuada, designada por ale jefe de gobierno y amiga de su hermana Vilma. Por lo tanto considera que no fue ni “escrupulosamente municipalista”, ni un “jefe con grandeza política”. Concluye que la tragedia de Cromañón lo llevó a “perder una sensatez que no era tan difícil de sostener” y que si hubiera evitado todos esos errores políticos no “habría contribuido con tanto aislamiento e impericia a su juicio en la legislatura”. |
Construcción editorial |
Línea editorial |
Publicó 48 números en lo que va del año. Treinta y dos portadas fueron dedicadas a personalidades: Alberto Kohan; el dúo Solá /Kirchner; Aníbal Ibarra (2); Alfonsín; Marcelo Saín; López Murphy; Cristina Fernández (2); Chacho Álvarez; Felipe Solá. (2); Jorge Sobisch; el dúo Kirchner/ Lula; Néstor Kirchner (3), Fernando Enrique Cardoso; la pareja Kirchner/Duhalde (2); el cuarteto Kirchner/ Duhalde/ Chiche/ Cristina; el sexteto Cristina/ Chiche/ López Murphy/ Carrió/ Bielsa/ Macri; Lavagna (2), Hermes Binner, Rafael Bielsa (2), Estela de Carlotto, Juan Carlos Maccarone, Luis Patti, George W. Bush (2), Elisa Carrió, Eduardo Duhalde y ahora el dúo Kirchner/Chávez. Otras 11 tapas fueron temáticas: “República Cromañón culpa argentina”, “Barajar y dar de nuevo”, las privatizadas; el rumbo de la economía; la inflación; las peligrosas relaciones Iglesia-Gobierno, la sucesión papal, el consumo de cerveza, el Poder Judicial y la derogación de las “Leyes del perdón”, “Trotskismo en campaña” y el panorama postelectoral. Hubo una portada que no se enmarca en ninguna de las dos categorías. Se trató de una tapa en blanco promocionando el relanzamiento de la publicación.
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Es la primera portada para esta dupla. Pero durante este año a Kirchner lo presentó cuatro veces, sin contar ésta, integrando un dúo. Con Duhalde lo mostró en dos ocasiones, una el 8 de julio señalando que la ruptura entre ambos “despierta incertidumbre” y la otra el 23 de junio, cuando editó “Teatro de Operaciones” para marcar las operaciones de prensa que publicaban los diarios alrededor de la disputa de ambos. El 13 de mayo lo mostraba a Kirchner junto al presidente brasileño Lula y señalaba que más allá de la voluntad política de ambos, “no se logra acordar en materia económica porque Brasil también está inmerso en sus propios problemas”. Finalmente, el 21 de enero lo presentaba junta a Felipe Solá en un “Romance de verano” Con respecto a Hugo Chávez, es la segunda vez que aparece en la portada de la revista. La primera vez fue el 20 de agosto de 2004, tras el referéndum celebrado en Venezuela, el semanario instalaba las ventajas que implicaba para nuestro país el triunfo de Chávez. |
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