•“Realpolitik
bonaerense”. Luis Tonelli plantea que frente a las elecciones
provinciales que se vienen dando en este año, lo importante
para los candidatos que invocan al Presidente “es que tengan
alguna posibilidad de ganar”. Desde este punto de vista “se
explica que Daniel Scioli se haya convertido para el Gobierno en
el más mimado de todos los candidatos oficialistas”,
ya que “promete arrasar en las elecciones a gobernador por
la provincia de Buenos Aires”. Recuerda que las elecciones
en el distrito más importante del país “se hacen
el mismo día que las elecciones a Presidente, y dado que
no se espera corte de boleta significativo, el triunfo de Scioli
coloca, por si solo, al piso electoral del kirchnerismo por arriba
de los 20 puntos”. Señala las “contradicciones”
que presenta el territorio bonaerense ya que por un lado “brinda,
a través de las retenciones, los recursos materiales que
permiten la gobernabilidad kirchnerista” pero por otro lado
es la provincia “que tiene la mayor cantidad de pobres e indigentes”.
Sostiene que “en medio de esos vectores, el gobernador bonaerense
tiene poco margen de acción”. Sin embargo, entiende
que “cuando las cosas van bien, lo mejor que puede hacer el
gobernador bonaerense es alinearse con el gobierno nacional y confiar
en que, mediante una buena relación, los problemas bonaerenses
no pasen a ser problemas para la presidencia”. Tonelli cree
que nadie mejor que Scioli “para llevar a cabo esta tarea
de capear los conflictos”.
• “Quiero una provincia muy competitiva”.
Néstor Leone entrevista a Daniel Scioli, candidato a gobernador
de la provincia de Buenos Aires por el Frente de la Victoria. Ante
los que critican por su salto de la ciudad de Buenos Aires al territorio
bonaerense, el vicepresidente de la Nación reconoce que “yo había
comenzado a trabajar la Ciudad, con un programa y con estudios que
analizaban los problemas del área metropolitana. Pero también es
cierto que estoy dentro de un proyecto”. Acerca de su acercamiento
al kirchnerismo, luego de un inicio de gestión en el que las relaciones
con el Presidente eran bastante frías, Scioli considera que “el
tiempo es sabio y ayuda a entenderse mejor” y asegura que “yo creí
siempre que el tiempo iba a darnos a todos la oportunidad”. Cuando
se le plantea con quién piensa gobernar la provincia, Scioli señala
que “siempre me rodeé de técnicos y profesionales capaces. Mi fuerte
es ése. Así fue en mi paso por la Secretaría de Turismo o, ahora,
en el Senado, donde pude implementar medidas que me decían que eran
imposibles, como el voto electrónico o el Senado TV”. Frente a la
posibilidad de que Arslanián sigua siendo el ministro de Seguridad
en caso de acceder a la gobernación, Scioli señala que “aquí no
es un problema de nombres, sino de políticas, de tiempos y de persistencia.
Es mi estilo rescatar las cosas que están bien hechas, corregir
las que considero que están mal y darle siempre una nueva impronta,
como he hecho siempre en cada una de las funciones que desempeñé”.
• Breve meditación malvinera”.
A días de cumplirse 25 años del desembarco del ejército
argentino en las Islas Malvinas, Horacio González hace una
reflexión de aquella guerra con el Reino Unido. Plantea que
si bien “ir a las Malvinas parecía enmascarar en la
conciencia colectiva -y también en la propia conciencia militar-
el banquete sanguinario de la guerra sucia” lo cierto es que
“muchos percibieron que no era posible una gesta con discursos
escolares y vinos de honor, entre la turba y la escarcha, luego
del regodeo de terror”. Entiende que el desastre militar que
significó Malvinas “dejó a luz el drama de la
matanza en los subsuelos donde reinaban maquinarias despersonalizadoras”
pero también dejó en evidencia a una sociedad que
“hizo silencio mayoritario sobre la mecánica de la
vejación y sustracción de cuerpos”. Por eso
considera que “las Malvinas siguen siendo uno de los severos
llamados a replantear las condiciones de la vida argentina. No es
que esté desacertada la sociedad que sigue reclamando su
derecho a albergarlas. Sólo que debe ser otra sociedad, concurrir
a la cita de Malvinas con cambios culturales y de estilo”.
• “Justicia demorada”. Analía Argento devela
la trama oculta que hay detrás del conflicto entre el Gobierno
y la Cámara de Casación, que quedó en evidencia
tras el discurso del Presidente Kirchner al conmemorarse un nuevo
aniversario del golpe de Estado de 1976. Señala que las quejas
hacia este tribunal comenzaron en el ámbito judicial mucho
antes de las encendidas palabras presidenciales. Indica que la última
semana “sesenta y una víctimas presentaron ante el
Consejo de la Magistratura un pedido de juicio político contra
cuatro jueces” y “el presidente del Tribunal, Alfredo
Bisordi”. La respuesta desde Comodoro Py “no tardo en
llegar y Bisordi “se defendió en el juicio mediático
y casi revindica a las últimas dictaduras”. Argento
asegura que entre los consejeros “habría coincidencia
respecto de la solidez de los argumentos presentados por los querellantes:
que la Cámara de Casación Penal cambió sus
propios criterios “para favorecer a los imputados” en
las causas sobre crímenes de la última dictadura militar,
que ‘demora en expedirse’ y ‘obstaculiza’
el funcionamiento de los tribunales orales que deben juzgar a los
represores”.
• “La promesa electoral”.
Edgardo Mocca sostiene que el reciente viaje de Cristina Kirchner
a Ecuador y Venezuela debe entenderse “como parte de un dispositivo
para su instalación como candidata electoral del oficialismo”.
Teniendo en cuenta esa premisa, sostiene que su mensaje frente a
la comunidad judía venezolana “pone en escena la cuestión
institucional como promesa central para lo que casi todos prevén
como una nueva etapa de gobierno kirchnerista”. También
cree que la visita de la senadora por las tierras de Hugo Chávez
dejó en claro un mensaje para afuera y para adentro. El primero,
afirma que “continuarán los vínculos privilegiados
con el gobierno venezolano y se mantendrá la línea
de diferenciación respecto de la retórica, entre transgresora
y pintoresca, de su actual líder”. En cuanto al mensaje
para adentro, sostiene que “se pretende que Cristina Kirchner
simbolice un ajuste en el perfil político del gobierno; ajuste
que, por otro lado, parece necesario para disputar el apoyo electoral
de ciertos sectores medios urbanos más seducidos por la recuperación
de su nivel de consumo que por ciertas definiciones ideológicas”.
Mocca cree que “una propuesta como la del fortalecimiento
institucional que, a simple vista, no es el terreno que mejor ha
transitado históricamente el peronismo”, puede dar
lugar “a un interesante debate político”.
|