Hay que leer Nota de tapa. “El cajero intocable”. Franco Lindner recoge el testimonio de “dos empresarios de micros de larga distancia” que denuncian al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, de cobrarles “peajes” a cambios de otorgarles ciertos beneficios como el subsidio para gas oil. También sostiene que “la apurada reestatización de Aerolíneas Argentinas y Asutral alienta sospechas en el mercado” y que según un ex directivo de la empresa, “el negocio de Jaime es que los acreedores de Aerolíneas se aseguren el cobro de su deuda de 890 millones de dólares al reestatizarla, y van a estar muy agradecidos con él”.
“Néstor salió del tupper”. Nicolás Diana sostiene que “Néstor Kirchner se cansó del ostracismo” luego de la reclusión que se autoimpuso tras el conflicto con el campo. Sostiene que el ex presidente “tiene una estrategia para calmar a los revoltosos” pero que “con el único que no quiere amigarse es con el vice Julio Cobos, al que aún considera un traidor”. Indica que Kirchner tiene también la misión de “comandar la nueva estrategia de comunicación del Gobierno” y que el plan “incluye una apertura con la prensa y cierta postura dialoguista”.
“Me hice kirchnerista por espanto”. Ana Clara Pérez Cotten entrevista a Ricardo Forster, uno de los fundadores del grupo de intelectuales Carta Abiera, que durante el conflicto agrario se pronunció a favor del Gobierno. El filósofo cuenta que el día que Néstor Kirchner participó de una de las asambleas, el ex presidente “tuvo voluntad de dialogar y escuchar durante dos horas. Adermás, pudimos sacar al ex presidente de su rol mediático, de ese papel de histérico e hiperquinético que lo hace parecer un Hércules enloquecido. Nos encontramos con un tipo con el que podíamos tomar un café y discutir serenamente”. Sostiene que si bien nunca fue peronista, se hizo kirchnerista porque “sentí espanto por la clase media bienpensante que construía una versión racista y prejuiciosa de la realidad. No le tengo miedo a la gente que vive en Esteban Echeverría ni en Jujuy, creo que ese también es un país digno. Me espanta el vecino de clase media que dice ‘negro de mierda’. Hay un progresismo de época que es estéticamente correcto, respetuoso de la diversidad sexuyal y amante de Palermo Soho, pero que políticamente es muy reaccionario”.
Construcción editorial Lleva treintaiún números editados en lo que va del año. Doce fueron temáticos: “Culocracia. Secretos de una pasión ambigua”; “El pacto Kirchner-Clarín”; “El fin de la hegemonía K”; “Divorcio salvaje. Gobierno versus Clarín”; “El fin de los tibios y el relanzamiento de Cristina”; “El éxito de la discriminación”; “Qué va a pasar con la economía”; “Oportunidad argentina”; “Por primera vez, una empresa denuncia coimas del Gobierno”; “El imperio de la estupidez”; “Tránsfugas, aprietes & cash” y ahora “La red mafiosa detrás del triple crimen”. Diecinueve fueron para personalidades: cuatro fueron para Néstor Kirchner; tres para Cristina Fernández de Kirchner; Florencia Kirchner; Gaby Álvarez; Maria France Peña Luque; el dúo Cristina Fernández y Hugo Chávez; Jorge Guinzburg; el dúo Esteban Ezkenazi y Analía Franchín; el dúo Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner; Rudy Ulloa; la dupla Cristina Fernández y Julio Cobos; Guillermo Moreno y René Favaloro”. Línea
editorial Primera portada en soledad para esta personalidad. Sin embargo, en otras dos ocasiones apareció en portada con otros funcionarios. El 22 de septiembre del año pasado apareció junto a Alberto Fenández, Julio De Vido, Ginés González García y Alberto Fernández”, con el rótulo “Casa Nostra”. Mostraba “cómo los hombres clave de Kirchner lograron mejoras en su nivel de vida”. En tanto que el 10 de marzo apareció junto a Julio De Vido, José López, Nelson Periotti, Claudio Uberti y Santiago Kichner, bajo el título “La super banda de De Vido”. Sostenía que estos funcionarios “están en boca de todos los empresarios y manejan 5.000 millones de dólares sin ningún control”. |