Hay que leer Nota de tapa. “Los colores del desarrollo nacional”. Daniel Cecchini sostiene que en la Argentina pocas palabras “han tenido una presencia tan central cuanto escurridiza” como lo es el caso del término “desarrollo”. Entiende que a diferencia de otras naciones, en nuestro caso “nada ha tenido de evolución progresiva” de la economía sino que por el contrario se ha dado “mediante la aplicación de modelos muchas veces antagónicos que no ha resultado, en la mayoría de los casos, en el mejoramiento de los niveles de vida de los habitantes de estas tierras”. Señala que uno de los puntos que marca un tipo de desarrollo diferente a países que a fines del siglo XIX mostraban características similares a la Argentina, como Canadá y Australia, es que aquí se tomó “la decisión política de crear las condiciones para que la tierra quedara en manos de unos pocos”. Señala que recién con el peronismo se pondría en marcha un modelo “de promoción industrial” que comenzó a mostrar sus límites a principios de la década del ’50. Cecchini afirma que “el golpe del 24 de marzo de1976 firmó y ejecutó la condena de muerte del desarrollo industrial por sustitución de importaciones”, proceso que se profundizó en los ’90. A partir de los índices de crecimiento que muestra la economía, el autor entiende que se abren una serie de perspectivas acerca de qué modelo se va a poner en marcha.
“Desconfianzas: cuando te hacen el bocho”. María Pía López sostiene que actualmente vivimos tiempo de “impugnación a la mediación política” que lleva a que se desconozca la legitimidad de un gobierno electo frente a un conflicto pero que tampoco “puede ser separada del vaciamiento que producen sobre su propia práctica los profesionales de la política”.Entiende que esta “crítica al Estado, la palabra y la mediación política” muestra “una derrota que dejó a las palabras las palabras y las ideas flotando y a la espera de una nueva captura”
“Marca país”. Gustavo Baiman traza un perfil del empresario periodístico Héctor Ricardo García. Señala que “aunque reniegue de su imagen como hombre de negocios, haber sido el dueño del primer multimedio del país en los años 70 lo pone en la primera fila del empresariado argentino”. Señala que uno de los primeros trabajos de Garcñia fue el de canillita, lo que le permitía “leer todos los diarios y revistas que le fuera posible”. Luego pasó al oficio de fotíografo y en los 50 “inició su carrera como empresario periodístico”. Señala que para sus medios “siempre consideró el mismo cóctel”, esto es: “crímenes, Boca, famosos y Perón”. Relata las veces que lo secuestraron y cuando lo metieron preso, acusado de evadir impuestos. A la vez, destaca la originalidad de los títulos de los dos libros escritos por el fundador de Crónica: “Cien veces me quisieron matar” y “Cómo mienten las mujeres”.
“A treinta años del mundial más cuestionado”. Al cumplirse un nuevo aniversario del Mundial 78, celebrado en plena dictadura militar, Pablo Llanto se pregunta: “¿qué fue del pueblo apasionado que colmó los estadios y estremeció las calles de un país?”. Señala que mientras la memoria “evoca las felicidades del momento, acuden también los dolores, las reflexiones y las informaciones que llegaron con los años posteriores”: Acerca de los protagonistas directos del Mundial, jugadores y cuerpo técnico, señala que cada uno “intenta un desagravio”. Aunque en el caso de César Menotti considera que “desperdicia la oportunidad de la autocrítica” y que “el día que la modestia se imponga, podrá describir los estímulos que generaba su equipo”.
Construcción editorial Sexta portada en lo que va del año. Todas fueron temáticas: “Argentina: verde que te quiero verde”; “Las calenturas de la clase media”; “Ciencia para el desarrollo, a todo vapor”; “Genealogía de la derecha argentina”; “Pensar la patria” y ahora “El parto del desarrollo nacional”. Línea
editorial Primera portada para esta temática |