Hay que leer “La democracia es bella, ya verás, a pesar de los pesares”. Luego de enumerar una larga serie de acontecimientos sociales negativos sucedidos en el último cuarto de siglo de la historia argentina, María Seoane sostiene que de estos 25 años de democracia “no se pueden volver atrás”, ya que “atrás está la muerte y el despojo”, en tanto que “adelante están la vida y las asignaturas pendientes”. Sostiene que entre 1976 y 2001 hubo una “persistencia del modelo económico neoliberal” y que la situación se modificó a partir de la llegada de Néstor Kirchner al poder, aunque admite que “tres décadas de neoliberalismo en los bolsillos y en las mentes son un hueso duro de roer”. Sostiene que “la deuda social que nos dejó el neoliberalismo comenzó a achicarse pero todavía está impaga”.
“Historia de senderos inestables”. Tras veinticinco años ininterrumpidos de gobiernos constitucionales, Ricardo Forster entiende que “no es lo mismo mirar retrospectivamente la democracia postdictatorial desde las vicisitudes que inauguró gobierno de Néstor Kirchner en 2003 que instalados en la década menemista”. Advierte que la retirada de la dictadura dejó “heridas no curadas, marcas indelebles en el cuerpo social que recordarían, en circunstancias posteriores, que aquello que no separa persiste en el daño”. Entiende que durante este período democrático se ha caracterizado por ser una “época de promesas incumplidas y de demandas insatisfechas entramadas con sueños de mayor justicia y equidad”.Es por eso que considera que aun “seguimos discutiendo qué país queremos, qué Estado y para qué, pensando siempre, que la democracia no es un regalo del cielo ni n producto de la naturaleza, sino una invención y una responsabilidad permanente de los seres humanos”.
“Una nueva etapa productiva”. A la hora de hacer un repaso del desarrollo económico argentino en estos 25 años de democracia, Mario Rapoport y Noemí Brenta sostienen que “la producción se multiplicó por dos y la población por 1,4. El producto por persona hoy es mayor que 25 años atrás, como resultado sobre todo de la recuperación de los últimos años. Pero la pobreza y la indigencia todavía son importantes, y la distribución del ingreso aún es regresiva”. Sostienen que una de las mayores enseñanzas que nos dejó este último cuarto de siglo es que “pararse dignamente frente a las exigencias del capital internacional y de los organismos internacionales que lo apoyan es una cuestión de voluntad política; y que los argentinos podemos abrigar la esperanza de un futuro mejor, sin necesidad de entregar el presente a predicadores de sacrificio, cuyas recetas sólo benefician a sectores reducidos de la población”.
Construcción editorial Décima portada en lo que va del año. Todas fueron temáticas: “Argentina: verde que te quiero verde”; “Las calenturas de la clase media”; “Ciencia para el desarrollo, a todo vapor”; “Genealogía de la derecha argentina”; “Pensar la patria”; “El parto del desarrollo nacional”; “La encrucijada nacional”, en referencia a una nueva puja por la distribución de la riqueza; “El banquete de los miserables”, acerca del alza del precio de los alimentos; “La cultura política de los argentinos” y ahora “Toda la vida te estaría cuidando”, en referencia a los 25 años de democracia argentina.
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editorial Primera portada para esta temática. |