Recomendamos: Nota de tapa. “El primer revolucionario”. Felipe Pigna escribe sobre Bernardo Monteagudo, de quien dice que fue el promotor de la rebelión de Chuquisaca, donde “el pueblo se rebeló contra los abusos de las autoridades locales y formó juntas como las de España”. Entiende que lo que allí sucedió fue el primer grito independientista y el antecedente inmediato de la Revolución de Mayo. Recuerda que se convirtió en hombre de consulta de Simón B olivar y que justamente entre la gente más cercana al libertador había quienes desconfiaban de Monteagudo. Fue así que resultó acuchillado por un sicario y de acuerdo “distintas versiones nunca confirmadas, el instigador del crimen fue Sánchez Carrió, que poco tiempo después murió envenenado”.
“Interpretaciones y querellas”. Ricardo Forster apunta hacia a los radicales que hoy toman como paradigma la figura de Alfonsín. Afirma que están “lejos de asumirse como herederos de la tradición popular yrigoyenista” y que en cambio “han acabado por confluir con los mismos que abuchearon, insultaron, silbaron a Alfonsín en sus días de gobierno”.
“ La historia del templo Justicialista”. Cecila Fumagalli reconstruye la historia de la Iglesia San Juan Bautista el Precursor, inaugurada en el año 1949 dentro de lo que en su momento fue el Barrio Presidente Perón, actualmente Saavedra. La particularidad que tiene esta iglesia es que “es la única en la ciudad de Buenos Aires que pertenece al Estado y no a la Curia”. Afirma que “tan fuerte era el vínculo que unía este templo con la figura de Evita que a su muerte, en 1952, llegó a plantearse la posibilidad de que sus restos descansaran allí”. Luego de la caída de Perón, señala que durante 42 años la iglesia estuvo a cargo del padre José María Lombardero que “de justicialista no tendría nada”. Con la llegada del padre Domingo Bresci, en 1999, “comenzó otro período, de rescate de la historia del barrio y del templo justicialista”.
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