Hay que leer Nota de tapa. “Ciudad de rotos corazones”. Fernando Amato pasa revista por la vida política de los porteños desde el golpe de Estado de Juan Carlos Ongañía a esta parte, con la ciudad de Buenos Aires como escenario de los respectivos momentos políticos. Señala que con la irrupción de la autodenominada “Revolución Argentina”, “Buenos Aires pasó de un bastonazo del flower power a ser una ciudad sitiada, controlada, vigilada”. Señala que a pesar de los sucesivos gobiernos, “la problemática situación de la Capital no se alteraría: el tránsito, la basura, la falta de vivienda, los ruidos en las fábricas y el déficit de espacios verdes”. Con la llegada de la última dictadura, recuerda que para la construcción de las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, el intendente Osvaldo Cacciatore “firmó un contrato con la española Autopistas Urbanas SA que produjo un incremento de nuestra deuda externa de 630 millones de dólares y el Estado otorgó avales por 460 millones de dólares y un crédito de 150 millones de la misma divisa”. Ya entrada la democracia, sostiene que con el menemismo y de la mano del ex intendente Carlos Grosso, “el paisaje porteño cambió y se pobló de shoppings”. Por último, resalta la represión desatada el 20 de diciembre de 2001 en la Plaza de Mayo y sus inmediaciones que dejó un saldo de 19 muertos. Entiende que a partir de aquella jornada que culminó con la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, la ciudad “nunca volvió a ser la misma”.
“Con la democracia se consume”. Ricardo Forster entiende que uno de los rasgos que puso en evidencia la actual crisis tiene que ver con que “erosionó las diversas formas de representación y de convivencialidad política”. Sostiene que desde las últimas décadas del siglo pasado surgió el “ciudadano-consumidor, personaje muy de época, autorreferencial, egoísta”. A partir de allí, cree que “la idea misma de un colectivo social, de un ágora como eje de la vida en común, cayó en el descrédito y el desuso allí donde lo que se privilegió fue lo privado, lo íntimo, lo encriptado”. Por todo esto, considera como “un desafío de primer orden es rediseñar las condiciones políticas y culturales que hagan posible torcer el rumbo fijado por la ideología neoliberal que logró horadar los núcleos igualitaristas que todavía subsistían en lo profundo de la sociedad argentina”.
“La economía manchada de sangre”. Carlos Boyadjián sostiene que con la irrupción de los militares en el poder, en 1976, se modificó la matriz productiva del país, beneficiando al capital financiero y a los grupos concentrados. Entiende que todavía quedan resabios de ese modelo impuesto a sangre y fuego. El investigador del Conicet, Guillermo Vitelli, enumera algunos de ellos: “la caída de veinte puntos de participación de los asalariados en la torta, una transferencia de unos 60 millones de dólares anuales a favor de los sectores económicos concentrados y el sector financiero; la formación espuria de la deuda externa”.
Construcción editorial Tercera portadas en lo que va del año. Dos fueron temáticas: “Argentina siglo XX. Sexo, moral y política” y ahora “De la ciudad de la crisis a la ciudad de la furia”. Una fue temática: Juan Domingo Perón. Línea
editorial Primera portada para esta temática. |