Recomendamos: Nota de tapa. “No sólo cayeron ladrillos”. Desde Berlín, Diego González sostiene que con la caída del Muro de Berlín “no sólo cambió la geopolítica mundial y se entronizó el pensamiento único, sino que, según muchos expertos, terminó el siglo XX”. Luego de describir detalladamente cómo se sucedieron aquellas jornadas que culminaron con aquel hecho histórico, Gonzáles recoge las vivencias y testimonios de diversos testigos de aquel tiempo. Así, cuenta que Walter Hackman hizo el cálculo de que el 95% de lo que recaudaba con su empresa de porcelana quedaba en manos del Estado socialista. “‘¿Cuántos Mercedes Benz le habré regalado al Estado comunista!’, se quejaba seguido”, señala. De la Alemania del Este actual, sostiene que la izquierda tiene allí su mayor caudal de votos pero que a la vez en esa región “donde encuentran más campo fértil los grupos neofascistas”. También escriben sobre las consecuencias de la caída del Muro Isidoro Gilbert, Telma Luzzani, Julio Sevares y Víctor Santa María.
“La importancia de llamarse aliado”. En víspera a la asunción de los legisladores de acuerdo a los resultados de las elecciones del pasado 28 de junio, Fernando Amato considera que “si el oficialismo puede continuar con su política de acuerdos no tiene todo perdido”. Señala que desde un “cálculo quimérico” la “oposición unida está cerca de contar con quórum propio” pero que en realidad “les resultará imposible armar un gran interbloque opositor”. Concluye afirmando que “las alianzas de todo signo serán fundamentales” y que por lo tanto “será una partida de ajedrez en donde se corre el riesgo de hacer tablas todo el tiempo”.
“La renga”. Fernanda Balatti analiza la Constitución Nacional que surgió de la reforma de 1994 y señala que si bien “respondió al deseo de poder del entonces presidente Carlos Menem, que consensuó con su predecesor y líder del principal partido de la oposición, el fallecido Raúl Alfonsín, un rediseño de la Carta Magna que le permitiera ser reelecto”, rescata que “el país adoptó una posición de avanzada al incorporar a su ley fundamental los pactos internacionales sobre derechos humanos y declarar anticipadamente la nulidad de todo levantamiento contra el orden institucional”.De todos modos, advierte que “pese a su rango constitucional, los pactos sobre derechos humanos no mejoraron las vidas de las personas precarizadas hasta el completo desgaste de su ciudadanía”.
“La matriz energética en su laberinto”. Carlos Byuadjián se mete con la situación energética en la Argentina y avisa que ante las perspectivas de un crecimiento en la economía durante el 2010, “la amenaza energética vuelve al centro de la escena”. Señala que a partir de las privatizaciones en los 90, “las concesionarias se volcaron a extraer sin reponer reservas, haciendo temblar todo el entramado energético nacional”. En este contexto, asegura que, si bien “es auspicioso”, las energías alternativas van a complementar a los hidrocarburos y no a suplantarlos en la generación” de energía.
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