Los diarios nacionales y el gobierno de Kirchner
La disputa por el control de la agenda mediática

Habitualmente, los gobiernos y los medios de comunicación disputan legítimamente la conformación de la agenda. Del resultado día a día de esa dinámica, se nutre la opinión pública. En este proceso, los matutinos son quienes realizan las primeras instalaciones, que luego ampliarán – y modificarán - la radio, la TV, las agencias de noticias y las puntocom. Por ello, muchas veces, surgen algunos debates. Por ejemplo ¿la prensa gráfica capitalina es oficialista? Un debate que va desde la calle, hasta los centros académicos pasando – a veces - por los hogares de muchos argentinos. El DsD intenta hoy un acercamiento a la problemática, analizando la relación del actual gobierno con los medios gráficos, desde su asunción hasta hoy.
El análisis permite establecer nueve períodos: la etapa “oficialista”; el primer período negativo; la dinámica de un “acto /anuncio por día; las primeras operaciones oficiales de prensa en escala; el segundo período negativo; el gobierno retoma el control de la agenda; el gobierno se complica sólo; el “giro táctico”; y finalmente la etapa actual.

Del 25 de mayo de 2003 hasta el 24 de marzo de 2004 el Gobierno nacional disfrutó del habitual “oficialismo” mediático, del que gozan en la Argentina generalmente las nuevas administraciones. La revista Noticias lo bautizó como “oficialitis”, concepto que amplió a otros sectores de la sociedad (fue el 21 de junio de 2003). También se lo llamó “crédito inicial” al decir de los principales editores de los diarios nacionales. Desde este punto de vista, cuando se estrena un nuevo gobierno nacional las empresas periodísticas deben brindar apoyo y acompañamiento a las nuevas autoridades. En la Argentina no hay estudios acerca de cuánto “crédito inicial” – sea de hecho o acordado – le suelen dar los medios a los gobiernos constitucionales.
Algunas explicaciones sobre la etapa “oficialista” (Del 25/05/03 al 25/03/04)
Más allá de la explicación formal, lo cierto fue que el 7 de julio de 2003, el Boletín Oficial publicó el texto de la Ley de Bienes y Patrimonios Culturales. Esta norma benefició a las empresas periodísticas ya que incluyó el controvertido artículo que limitó al 30% la propiedad en manos de capital extranjero de los medios de comunicación. El Grupo Clarín fue punta del “lobby” del sector (al respecto leer http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/4-12-2003.htm).

Además, en ese período, para el Grupo Clarín ya corría el último tramo de la licencia por Canal 13 TV, que explota a través de Artear S.A. El multimedios procuraba la renovación automática del contrato que vence en enero de 2005. Un caso similar al de los españoles de Telefónica, licenciataria de Telefé. Otros medios como La Nación, o la empresa Multicanal (Grupo Clarín) afrontaron sus endeudamientos en dólares y buscaron una entendimiento con sus acreedores que alcanzarían en los primeros meses del 2004. Pero además – en ese período - el Grupo Clarín afrontó en la Justicia el procesamiento de su directora Ernestina Herrera de Noble (al respecto leer http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/12-1-2004.htm ).

La debilidad financiera de los medios de comunicación fue un factor esencial para entender la etapa “oficialista” en la relación de los medios con la flamante administración Kirchner.

De este período hay situaciones para rescatar. En octubre de 2003, Clarín intentó adelantarse al Gobierno con el pedido de renuncia al titular de la Policía Federal, Roberto Giacomino envuelto en una denuncia por supuesta corrupción. O más tarde la designación de Graciela Ocaña al frente del PAMI, en una movida oficial para sumar a la dirigente del ARI. La Casa Rosada, en ambos casos, hizo los anuncios antes que Clarín los presente como una exclusiva. Fueron los primeros casos notorios de supuesta “disputa” de la agenda. La última tensión en éste período fue en enero de 2004, cuando Kirchner por primera vez como Presidente desmintió en forma consecutiva dos títulos de tapa de Clarín. La primera fue “Pagarán este año $ 1.000 millones más por la deuda”. Al día siguiente, en página 11, Clarín consignó la desmentida de Kirchner con “Ahora dice que no habrá pagos adicionales por la deuda”. La segunda fue “Bush citó a Kirchner por Cuba y la deuda”. Kirchner respondió “a la Argentina no la cita nadie, y menos para retarnos” porque “somos un país independiente”.

En el período “oficialista”, no todos los diarios actuaron de la misma manera. La Nación fue el primero en sostener a través de su subdirector periodístico, José Claudio Escribano un cruce público de opiniones con Kirchner, días antes de ser consagrado primer mandatario (al respecto leer http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/20-5-2003.htm). De aquel episodio, La Nación empezó un forzoso camino oficialista hasta marzo de 2004. Además, en la Justicia tuvo que enfrentar una denuncia por supuesta evasión impositiva a partir de los fondos que le permitieron a los hermanos Saguier comprar la mayoría del paquete accionario a la familia Mitre (al respecto leer http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/2-6-2003.htm. )

Infobae y Ambito Financiero intentaron posicionarse como críticos en los primeros 60 días de comenzada la gestión Kirchner. Los matutinos de Daniel Hadad y Julio Ramos sufrieron las primeras consecuencias por sus pasadas relaciones con el menemismo, blanco predilecto del discurso del Presidente recién electo. El 30 de agosto de 2003, Daniel Hadad le dijo a la revista Noticias (“De Saúl TV a canal K”) que había llegado a un entendimiento con el Gobierno. Pero como se verá más adelante, lo de Hadad – que ponía en la mesa de negociación el peso de Radio 10 y Canal 9 más que el diario - fue una señal a la Casa Rosada, más que un acuerdo de hecho. Por su parte, Ámbito se deshizo de los diarios La Mañana del Sur y La Mañana de Córdoba, para enderezar sus propias finanzas. Ramos logró entrevistar al Presidente Kirchner recién en los primeros días de octubre de 2003. Sin vueltas, Ramos escribió sobre Kirchner “siento que es y será de izquierda”. El Cronista Comercial – apoyado en la solvencia del Grupo Recoletos – se posicionó en la defensa del sector privado. El diario Página/12 – antimenemista y progresista desde su fundación – abandonó su histórico espacio crítico u opositor. En la era K, el matutino – cuyos propietarios aún se ignoran – se transformó en defensor de la gestión presidencial. En ese sentido, sus “exclusivas” adelantaron en varias ocasiones las decisiones que luego comunicaría el Gobierno.

También en octubre de 2003, Noticias denunció “El Apriete”, una serie de presiones que el Gobierno nacional realizaba sobre los medios de comunicación, productoras de programas o periodistas de diversos medios cada vez que publicaban o difundían informaciones u opiniones con las que disentían. El tema abrió una polémica. Otro debate en éste período lo generó Infobae que denunció que el titular del Ejército, Roberto Bendini había tenido expresiones antisemitas durante una charla en la Escuela Superior de Guerra.
Se quiebra el “oficialismo”. Primer período negativo (25 de marzo al 26 de abril)
Del 25 de marzo hasta el 26 de abril de 2004, la Casa Rosada soportó el quiebre de su hegemonía mediática con una sucesión de series informativas desfavorables: la repercusión del acto en la ESMA, la crisis energética y la inseguridad con el emergente Juan Carlos Blumberg. Para complicar aún más a la Casa Rosada, el Presidente padeció – en este período - una gastroduodenitis y el desmanejo comunicacional de esa emergencia. Por primera vez, tres matutinos (Clarín, La Nación y Ambito) coincidieron en criticar en forma uniforme al Gobierno en las temáticas anteriormente mencionadas. La Casa Rosada buscó reaccionar después del 31 de marzo, con varios temas que se encargó de instalar en la agenda: la crisis por la inseguridad como una cuestión únicamente bonaerense; la intervención de Santiago del Estero; la prórroga de la doble indemnización y el precio del GNC. Como se observa los cuatro temas tuvieron como sujeto al Gobierno nacional que intentó retomar la ofensiva mediática. Pero la movilización por el crimen de Axel Blumberg sorprendió al Gobierno nacional y lo puso a la defensiva sin poder esquivar el reclamo como una materia pendiente de las autoridades nacionales.

Van der Kooy (Clarín) presentó al Gobierno intentando “recuperar una iniciativa perdida”. La revista Noticias instaló que “se acabó la luna de miel” del Presidente con la sociedad. Kirchner – a los pocos días - se lo reconoció a Van der Kooy. Comprometida ahora la Casa Rosada en la solución de la inseguridad tuvo que bendecir el ascenso de León Arslanián a la respectiva cartera bonaerense.
El Gobierno pone en marcha “un acto / anuncio por día” (27 abril /26 de mayo)
El 27 de abril el Gobierno reaccionó y mantuvo la ofensiva mediática hasta el 26 de mayo. Se concentró en la gestión de gobierno, presionado por la opinión publicada que demandaba acción oficial. En ese período, puso en marcha una nueva dinámica: un acto/anuncio por día.

Hasta el 26 de mayo y sólo durante los 20 días hábiles, el Gobierno concretó 16 actos/anuncios de gestión. En las primeras dos semanas logró que algunos de esos anuncios impactaran en las portadas de los diarios nacionales, pero en las dos siguientes, los editores sólo le concedieron títulos en el interior de sus ediciones.
Primeras “operaciones de prensa” en escala (27 de mayo al 21 de junio)
El 26 de mayo se detuvo el accionar oficial: Kirchner entró en reposo obligado por una fuerte gripe. Clarín colocó en tapa la conflictividad de la economía, con la mejora en la oferta a los acreedores, con bonos que pagarían más deuda y con el anuncio oficial de retenciones a las exportaciones de gas, pero en clave negativa. Otra muestra: el anuncio del Plan Federal de Salud, Clarín lo mandó a la página 35, sin alusiones en su tapa. En tanto, La Nación – molestos sus editores por el levantamiento de la entrevista acordada con el Presidente la semana anterior– construyó tres tapas negativas: el cambio horario; el Tedeum de Bergoglio y el retraso en el Senado del envío de las tropas de Haití. Una línea editorial muy parecida aplicaron los tres diarios económicos financieros. Solitario pero firme, Página/12 siguió respaldando a la gestión oficial.

En esos días de la indisposición presidencial, Van der Kooy (Clarín) fue el primero en sostener que Kirchner cambiaría “el sistema de consulta” -compuesto hasta aquí por su esposa Cristina y el secretario general de la Presidencia Carlos Zanini-, con la participación esporádica del jefe de Gabinete. Morales Solá (La Nación) creyó que se trataba de un cambio de rumbo: dijo que el Presidente se mostraría más contemplativo y dialoguista y menos visceral y confrontativo. Para Grondona (La Nación) y Neilson (Noticias) el gobierno debía desistir de su visión setentista que empaña todo, por una más democrática y liberal. Wainfeld (Página/12) deslizó que el Gobierno se concentraría en la gestión y en reformas de fondo para recuperar la iniciativa perdida. De todos, Wainfeld tuvo el dato. Desde el diario La Capital de Rosario, el periodista Mauricio Maronna fue quien mejor sintetizó la situación: “Quienes creían que la sorpresiva y misteriosa internación del presidente Néstor Kirchner operaría como un bálsamo para su carácter volcánico y marcaría un quiebre en su estilo abanicado de ejercer el poder (abriendo frentes aquí, allá y en todas partes) se han equivocado”.

En este período, el Gobierno casi pierde el control de la agenda mediática sino fuera por la exposición mediática que mantuvo Roberto Lavagna con su propuesta de salida del default. Aún hoy, en algunas redacciones, se sospecha que para evitar que se publicaran las previsibles repercusiones negativas que desde el exterior iban a provocar los bonistas, el Gobierno lanzó el 3 de junio una denuncia de “acciones desestabilizadoras” como una “cortina de humo” que ocupó portadas (menos las de Clarín que sólo le dio espacios interiores). La operación denunció una cena organizada en el Regimiento Patricios con banqueros, ex agentes de la Side, ex militares, radicales y menemistas. La operación oficial culminó con un fuerte tratamiento negativo para con el Gobierno - hasta de los propios medios considerados oficialistas como Página/12 -- que se quedaron sin información para sostener la supuesta conspiración, cuando la Casa Rosada decidió bajarle el perfil.

El 7 de junio Kirchner volvió a pleno en su actividad. A la semana siguiente, una segunda operación de prensa oficial hizo foco en el gobernador bonaerense Felipe Solá, en el marco de la rueda de consulta con los gobernadores, destinada en realidad a obtener el apoyo legislativo para que se vote la ley de Responsabilidad Fiscal, una sucedánea de la coparticipación federal que exigía el FMI. Duhalde salió en defensa de Solá. Kirchner subió entonces la apuesta contra el lomense. Fue entonces cuando el Gobierno escribió en la prensa nacional un sinnúmero de “operaciones” hechas en “off”, y otras, en las cuales algunos periodistas directamente volcaban la información oficial sin mencionar cómo la obtuvieron. Así fueron publicados numerosos artículos de la “guerra” contra Duhalde, del desembarco de Cristina en la provincia; de intendentes duhaldistas que se pasarían al kirchnerismo; de la relación entre el delito común y los jefes comunales, entre otros artículos. Por ejemplo, por entonces Kirchner le dijo en “off” a los enviados especiales a Washington que en San Vicente se había reunido el “grupo mausoleo” que propugnaba la “transeternidad”. Y que incrementaría sus visitas al suelo bonaerense. Días después, eligió el programa de TN, “A dos voces”, para contestarle a Duhalde.

El 18 de junio, los secretarios Kunkel y Parrilli - ya que el jefe de de Gabinete soportó una fuerte gripe -fogonearon en la prensa que Kirchner no recibiría a Duhalde, ratificaron que Cristina sería candidata a legisladora bonaerense en el 2005 y golpearon directamente sobre el supuesto aliado del Presidente de la Nación

A mitad de la segunda quincena de junio, la mayoría de los editores de diarios construyeron que el cruce de declaraciones y operaciones políticas podía afectar la “gobernabilidad”, obligando así a voceros tanto de la Casa Rosada como del duhaldismo a retirarse de ese discurso.
Segundo período negativo (21 al 31 de junio)

Del 21 al 31 de junio, durante diez días, el Gobierno perdió – por segunda vez en la administración Kirchner – el control de la agenda en manos de los editores de los matutinos quienes construyeron una serie informativa alrededor del accionar piquetero. Justo cuando Kirchner estaba de gira por China.

La construcción mediática negativa comenzó cuando el Gobierno envió a tres ministros a la cumbre del sector de piqueteros que conduce Luis D’Elía. Allí dicho dirigente acusó a su par Raúl Castells de tener o haber tenido financiamiento del duhaldismo, con lo cual volvió sobre la serie que los medios construyeron – y habían abandonado - la semana pasada: el enfrentamiento Kirchner – Duhalde. Así fue como, con los piquetes como tema, las secciones de política volvieron a reflejar la disputa ahora en el ámbito legislativo nacional. Atanasof replicó los dichos de D’Elía; Anibal Fernández a la crítica de Atanasof y otra vez, el diputado duhaldista volvió sobre el ministro del Interior. El diario La Nación y los tres matutinos temáticos fueron la apoyatura de la negatividad, que reflejaron cubriendo marchas piqueteras, toma de vagones y bloqueos de boleterías en Plaza Constitución, hasta la muerte de Martín “Oso” Cisneros en un confuso episodio en el barrio de La Boca, donde D’Elía junto a sus militantes – en protesta - terminó ocupando una comisaría. En un acto posterior, declaraciones de Hebe de Bonafini fueron construídas como llamando a “tomar las comisarías” cuando “se mate o secuestre compañeros”. Clarín se sumó a la serie negativa, pero intentó bajarse el sábado siguiente con títulos económicos en tapa. Luego retornó la serie ante los episodios en La Boca. El emergente social de los piqueteros, fueron instalados por los matutinos como “actores políticos” recortándole el valioso condimento social que tiene el fenómeno que encarna supuestamente a la marginalidad y a la exclusión La mayoría de la dirigencia piquetera tuvo como respuesta un discurso político: entraron por el aro de la “trampa mediática”.

Los matutinos dieron cuenta – en sus secciones políticas - de diversos voceros del duhaldismo hablando en “off” o en “on”, quienes deslizaron que podrían restarle apoyo parlamentario a los numerosos proyectos remitidos por el Ejecutivo (ley de Responsabilidad Fiscal); o citar al ministro Beliz; o bien a fin de año, no renovar los “superpoderes” que le permiten al jefe de Gabinete tomar decisiones en el marco de la Ley de Emergencias. Desde el kirchnerismo apuntaron a remover de la presidencia de la Cámara de Diputados a Eduardo Camaño, y luego de la titularidad del bloque del PJ a José María Díaz Bancalari.

En julio el Gobierno retoma el control de la agenda (Del 4 al 18 de julio)

El 4 de julio el Gobierno logró retomar la hegemonía mediática, en base otra vez, a un anuncio/acto por día. La mayoría de los editores repitieron el accionar: sólo en la primera semana permitieron que los anuncios llegaran a las portadas. Pero a la semana siguiente, la acción oficial ya aparecía únicamente en las páginas interiores. La serie que focalizó en los piqueteros se desarrolló hasta 48 horas antes que el Presidente regresara al país, de su gira por Oriente. Ese primer fin de semana en Buenos Aires, el Gobierno operó sobre Clarín, que presentó el lunes siguiente en tapa a Duhalde desesperado por reunirse con el Presidente, que lo ninguneaba. La operación fue en respuesta a la entrevista que la semana pasada en Lomas de Zamora el periodista de Clarín, Fernando González le hizo a Duhalde y que fuera publicada con formato “off” abriendo la edición del matutino antes del regreso al país del mandatario.

En cuatro días, Kirchner estuvo en Esquel, en la cena de las FFAA; lanzó el Banco Nacional de Tierras; viajó a Rosario y finalmente arribó a Puerto Iguazú, por la cumbre del Mercosur. Una semana después, Ambito comenzará a decir que el acuerdo Kirchner – Duhalde se produjo en Puerto Iguazú.

Por esos días, el Presidente no hizo nada de lo que había deslizado a la prensa, en el avión que lo traía de China: no recibió a D’Elía; por el contrario públicamente habló bien de Duhalde y no instruyó al sub-bloque kirchnerista de Diputados para que rompa filas. Fue durante la semana en la cual el Senado dio media sanción a la Ley de Responsabilidad Fiscal, gracias a la alianza entre duhaldistas y radicales. “No estoy peleando, me dedico a gobernar” le dijo Kirchner a los periodistas en Misiones, abonando la estrategia de bajar la tensión con Duhalde para que salgan las iniciativas que reclama el FMI.

Las empresas periodísticas decidieron “compensar” el período negativo anterior, dándole el protagonismo al Gobierno nacional. La excepción fue La Nación, que abrió su edición con la crítica de monseñor Aguer al gobierno nacional. Kirchner replicó vinculando a monseñor con una supuesto lobby de un sector de la Iglesia Católica para evitar el ascenso a la Corte de Argibay Molina, supuesta abortista declarada. Y de paso se instaló otra vez en el centro del escenario.

Al comenzar la segunda quincena, los diarios otorgaron un protagonismo positivo a la actividad presidencial en diversos actos: visita a la Bolsa de Comercio; Día Nacional de la Medicina Social; reunión con la dirigencia judía; plan de capacitación para jóvenes excluidos; lanzamiento de programa de médicos comunitarios, homenaje a policías caídos en la lucha contra el delito y el viaje a Comodoro Rivadavia para anunciar obras públicas. Clarín tuvo su dislate: adelantó de fuentes oficiales que el Gobierno estudiaba un aumento de sueldos mínimos y planes sociales que fue negado luego por la Casa Rosada para que no afecte las negociaciones que lleva adelante Economía con el FMI. Todos los diarios saludaron el fallo de respaldo a la pesificación emanado de la Corte Suprema. Sólo Ambito se animó a señalar en tapa que los ahorristas perjudicados calificaron por primera vez de “kirchnerista” al tribunal.

En la segunda quincena de julio, el Gobierno se complica solo (Del 19 al 28 de julio)

El 19 de julio, Kirchner tuvo su un fallido histórico en su dinámica de un “acto / anuncio” por día: Le anunció a dirigentes de la comunidad judía que habían aparecido unos casetes extraviados en la causa AMIA. Pero el Gobierno tardó casi 48 horas en desmentirse, asegurando que los dirigentes “escucharon mal”. Los editores de diarios instalaron: “confusión” Clarín; “asombro” La Nación; “desconcierto” oficial Infobae; “poco serio” y “desconcierto” Ambito; mientras que La Prensa y Página/12 prefirieron solo consignar la desmentida oficial.

Tres días después - como consecuencia de incidentes violentos frente a la Legislatura porteña producidos el viernes 16 – el Gobierno despidió primero al jefe de la Policía Federal (Prados) y - en segunda instancia - al ministro Beliz y su secretario Quantín.

La crisis de gabinete se extendió apenas cinco días: del 24 al 28 de julio estuvo en las tapas de los diarios, siendo Clarín quien más veces tituló su portada con Beliz (lo hizo durante cinco días consecutivos). El Gobierno negó que fuera una “crisis” y aseguró que era un simple “cambio” en el elenco del funcionariado.

Así pasó casi desapercibida la presencia de un delegado del presidente Bush en Buenos Aires, Alan Larson, del cual sólo Infobae destacó en tapa que se reunió con Lavagna para pedirle que el Gobierno “comparta esfuerzos” con los bonistas. El frente externo siguió siendo el más sensible para la Casa Rosada, pero las empresas periodísticas acompañaron al Gobierno restándole espacios a las declaraciones negativas que desde el exterior llegaban con respecto a la refinanciación de la deuda propuesta por nuestro país. El Cronista Comercial fue el único que insistió en ampliar esa línea informativa.

La decisión oficial de impactar con gestión incluyó a Kirchner despidiendo a la delegación deportiva que partió hacia los Juegos Olímpicos; la reunión con el ex mandatario José María Aznar; y el mencionado encuentro con el Comité Judío Americano. También el Presidente firmó un convenio con Cáritas, en lo que fue interpretado por lo medios como un primer acercamiento con la Iglesia Católica luego del cruce verbal que sostuvo con monseñor Aguer. Recibió a la CGT unificada. Kirchner fue hasta Vicente López; lanzó desde la Rosada un programa de viviendas y la “marca país”. Luego inició su gira por Bolivia y Venezuela.

El receso en el Congreso de la Nación – hasta el 4 de agosto – contribuyó a desactivar la pelea Kirchner – Duhalde. Los diarios coincidieron en destacar la “paz” o “tregua”. En Diputados esperaba aprobación la ley de Responsabilidad Fiscal (ya tenía media sanción del Senado); como también el dictamen para el juicio político de Adolfo Vásquez. La discusión por la Legislatura con el aliado Ibarra, el “gaffe” por los casetes, el pedido de renuncia a Beliz, mostraron al Gobierno tropezando sólo.

En agosto, el Gobierno anuncia su “giro táctico” (2 de agosto)

El Gobierno arrancó agosto manteniendo su ofensiva mediática e instaló en la prensa nacional en forma progresiva su propio “giro táctico” mientras se sostuvo con un acto /anuncio por día

. No bien el Gobierno nacional luego de sortear la crisis por el ministro Béliz, empezó a construir una nueva agenda mediática basado ahora en que produjo un “cambio” o “giro” en sus alianzas a nivel nacional, mientras mantenía el accionar oficial apoyándose en actos/anuncios. El cambio de rumbo – según la prensa – estuvo dado por un acuerdo con Duhalde, para que el lomense sea candidato a senador y presida el PJ bonaerense (luego pediría licencia y cedería su lugar a Díaz Bancalari). De esa forma, Cristina ahora competiría en Capital, reforzando el desembarco de Alberto Fernández en el PJ porteño, mientras colocaría kirchneristas en otros puestos electivos de otros distritos. También incluyó como gestos el diálogo político con la oposición - privilegiando a la UCR – y una mayor contención policial a la protesta social.

Para Pérez de Eulate (Clarín) fue un “acuerdo de convivencia”; para Morales Solá un “cambio gradual”; para Coraggio de El Cronista una “vocación acuerdista”; Ambito creyó en la “defunción de la trasnversalidad”; para TXT hay “un nuevo Kirchner” que es “Terminestor” y Noticias advirtió que “Kirchner está cambiando”. En Página/12 fue Mario Wainfeld a quien le tocó explicar en primera instancia el cambio oficial. El miércoles 4 escribió que nacía un “pingüino domesticado”. Pero el jueves 5, bajo el título “¿Cambió?”, con letra en “off” desde la Rosada, Wainfeld sostuvo que Kirchner seguirá enfrentando a la “corporación política”, a la “vieja política” sólo que ahora produjo un “cambio táctico” debido a que la trasnversalidad “no floreció” ni creció como lo había pensado. En una palabra, la Casa Rosada dice que Kirchner sigue firme en sus convicciones, pero cambia “por ahora” solo tácticamente.

Ambito fue el único medio que deslizó en sus páginas, que veinte días antes Duhalde les había dicho a sus legisladores que se prepararan para revocar los “superpoderes” del jefe de Gabinete. El mensaje que habría llegado a la Rosada – siempre según el matutino – provocó que el jefe de Gabinete le ofreciera a Duhalde el respaldo de Kirchner para que sea candidato a senador, mientras el propio funcionario rearmaba el PJ porteño con respaldo del lomense, para apoyar la candidatura de Cristina.

Kirchner no perdió la dinámica. Por entonces fue a la expo de la Rural donde tranquilizó al sector con el fin de los remates por deudas con el Banco Nación, pero le confirmó que seguirían las retenciones. Se reunió con Susana Rueda de la CGT y luego presentó la “libreta escolar sanitaria”. Mantuvo su ritual de pisar semanalmente el territorio bonaerense, yendo a Florencio Varela y a Chacabuco. Cuando estaba en Varela, decidió cederle el protagonismo mediático a Lavagna para que anuncie el aumento de las retenciones petroleras, ante la inminencia de otro aumento en los combustibles. Cuando estaba en Chacabuco, Lavagna difundió un documento que envió a todos los medios replicando la autocrítica que había hecho el FMI.

Durante esa semana, La Nación no se bajó de la problemática de la seguridad en relación a los piqueteros. Fueron cinco títulos consecutivos de tapa para dar cuenta sobre la nueva política para “hacer frente a los piqueteros”; con los 15 procesados por los incidentes de la Legislatura; con el “fuerte despliegue policial” y finalmente con los heridos por el choque en La Plata entre policías y piqueteros. Fue el único diario que mantuvo un esquema de concentración informativa, disparando desde uno de los costados de gestión más débil de la administración Kirchner. Algo parecido intentó Infobae, con tres de cinco títulos girando sobre el tema seguridad - piqueteros y los otros dos con combustibles y retenciones petroleras. El Cronista siguió atendiendo el frente externo/ FMI y canalizó la protesta de las petroleras por la suba de las retenciones. Clarín mostró cinco tapas distintas, sin encontrar un eje propio, al igual que Página/12, Ambito y La Prensa.

El 8 de agosto, el Gobierno muy sólido. Clarín sólo con títulos positivos o neutros

Del 8 al 20 de agosto, el Presidente Kirchner protagonizó 12 actos / anuncios, para lo cual viajó a Córdoba y Catamarca; se corrió hasta las localidades bonaerenses de Ituzaingó y San Martín y tuvo 8 actividades públicas en la Casa Rosada. Entre ellas, las más destacadas fueron la recepción al canciller Amorín y la crítica de Kirchner a la brasileña Petrobras; la reunión con los gobernadores de la Región Centro; el encuentro con la CTA; el anuncio de nuevas estaciones ferroautomotores de La Plata y Mar del Plata y la charla con Diego Maradona. En este período, otra vez el Presidente cedió el espacio para que Lavagna – ahora junto a Tomada – anuncie el aumento de las jubilaciones mínimas.

Entre la segunda y tercera semana de agosto, había en el país dos menores y un mayor aún secuestrados. La reforma política siguió demorada en la Rosada. La Argentina empezó a afrontar en Paris un juicio internacional por la pesificación interpuesto por la controladora de Transporte Gas del Norte. El FMI postergó la tercera revisión del acuerdo que además el Gobierno dejaría caer. Los piqueteros ahora hacen marchas y “fracasan”, según los diarios. Las críticas de la madre de una víctima de un secuestro obtiene como respuesta “rechazos” o sus dichos se vuelven “polémicos”. El FMI le retrasa la aprobación de las metas al Gobierno nacional, pero los medios dicen que se trata de un “desacuerdo acordado”. Los programas de TV de investigación periodística – como Punto Doc - ahora denuncian como corruptos a los proveedores y no a los funcionarios.

Ninguna de estas noticias negativas para el Gobierno nacional llegaron a portada para construir una serie informativa cuestionadora Los “grandes” diarios nacionales saludan desde sus portadas que se haya convertido en ley la modificación de un artículo del Código Penal que fija ahora en 50 años el acumulable para delitos comunes.

En ese contexto, el Gobierno controla la agenda mediática y mantiene activo al Presidente. Clarín contribuyó: desde el lunes 9 hasta el 23 sólo editó como títulos principales de sus tapas, noticias positivas o neutras para el Gobierno nacional. La Nación matizó el período aportando algunos frentes conflictivos para el oficialismo. Por ejemplo, el juicio en Paris; las críticas de Kirchner al FMI; la carta de Susana Garnil criticando al Presidente y la desaceleración de la economía.

Algunos matices diferenciadores los aportó Ámbito criticando el discurso “antifondo” de Kirchner, Cristina y Lavagna; El Cronista confirmando que hay una “desaceleración” industrial e Infobae arriesgando que una gestión del titular del BID, Iglesias, fue la que permitió que haya un “desacuerdo acordado” entre Lavagna y De Rato.

A modo de conclusión

Del 25 de mayo de 2003 al 23 de agosto del presente año – en que se detiene este análisis – la Presidencia Kirchner lleva 456 días de gestión. De ellos, 10 meses exactos – unos 304 días -pertenecen al período aquí descripto como “de crédito inicial” u “oficialista”.

Posteriormente, la relación entre el Gobierno y los medios gráficos no fue uniforme. Ni en la relación entre ambos actores que disputan la agenda, ni de cada diario en particular. Es decir, por períodos los diarios se comportan como “críticos” u “oficialistas” según los temas de los que se trate. Haciendo la salvedad y retomando el análisis hay que sumar 30 días consecutivos en que los medios analizados se avinieron a construir sus agendas con actos, anuncios o dichos del Gobierno en forma neutra o positiva (del 27/04/04 al 26/05/04); otros 26 días seguidos con una escalada de dos operaciones de prensa del Gobierno (del 27/05/04 al 21/06/04) y otros 15 días – tambien consecutivos – en el cual el Gobierno dominó la agenda (del 04/07/04 al 18/07/04). Un parráfo aparte merece el período que va del 19/07/04 al 28/07/04, en el cual el Gobierno atravesó la “crisis” o “cambio” de Gabinete, pero recibiendo un trato dispar según el matutinos que se considere.

La administración Kirchner soportó hasta aquí dos períodos con fuerte tratamiento negativo. El primero del 25/03/04 al 26/04/04 que fue el quiebre de la “oficialitis”, donde Clarín, La Nación y Ámbito constituyeron el trípode de la negatividad. El segundo período desfavorable fue del 21 al 31 de junio de 2004, sostenido por La Nación, que fue acompañado por los tres diarios económicos y financieros, al cual Clarín se encolumnó en segunda instancia. O sea, en 465 días de gestión, el Gobierno soportó tan solo 43 días de fuerte negatividad. Del presente registro, la agenda de temas que el Gobierno no pudo o no supo evitar que se instalaran negativamente fueron: el acto en la ESMA y sus repercusiones, la crisis energética, la inseguridad y la problemática de los piqueteros como actores políticos.

 

Nota de la Redacción: El presente análisis tiene como base el Reporte Semanal, una publicación del Grupo Consenso SA, que realiza en forma exclusiva para sus abonados. Analiza – semana a semana – la relación entre el Gobierno y los medios, la agenda y su construcción.

DsD 26 - 8 - 2004
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