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| Los
diarios nacionales y el gobierno de Kirchner |
| La disputa por el control de la agenda mediática |
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Habitualmente,
los gobiernos y los medios de comunicación disputan legítimamente
la conformación de la agenda. Del resultado día a día de esa dinámica,
se nutre la opinión pública. En este proceso, los matutinos son
quienes realizan las primeras instalaciones, que luego ampliarán
– y modificarán - la radio, la TV, las agencias de noticias y las
puntocom. Por ello, muchas veces, surgen algunos debates. Por ejemplo
¿la prensa gráfica capitalina es oficialista? Un debate que va desde
la calle, hasta los centros académicos pasando – a veces - por los
hogares de muchos argentinos. El DsD intenta hoy un acercamiento
a la problemática, analizando la relación del actual gobierno con
los medios gráficos, desde su asunción hasta hoy.
El análisis permite establecer nueve períodos: la etapa “oficialista”;
el primer período negativo; la dinámica de un “acto /anuncio por
día; las primeras operaciones oficiales de prensa en escala; el
segundo período negativo; el gobierno retoma el control de la agenda;
el gobierno se complica sólo; el “giro táctico”; y finalmente la
etapa actual.
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| Del 25 de mayo de 2003 hasta el 24 de marzo de
2004 el Gobierno nacional disfrutó del habitual “oficialismo” mediático,
del que gozan en la Argentina generalmente las nuevas administraciones.
La revista Noticias lo bautizó como “oficialitis”, concepto que amplió
a otros sectores de la sociedad (fue el 21 de junio de 2003). También
se lo llamó “crédito inicial” al decir de los principales editores
de los diarios nacionales. Desde este punto de vista, cuando se estrena
un nuevo gobierno nacional las empresas periodísticas deben brindar
apoyo y acompañamiento a las nuevas autoridades. En la Argentina no
hay estudios acerca de cuánto “crédito inicial” – sea de hecho o acordado
– le suelen dar los medios a los gobiernos constitucionales. |
| Algunas explicaciones sobre la etapa “oficialista”
(Del 25/05/03 al 25/03/04) |
Más allá de la explicación formal, lo cierto fue
que el 7 de julio de 2003, el Boletín Oficial publicó el texto de
la Ley de Bienes y Patrimonios Culturales. Esta norma benefició a
las empresas periodísticas ya que incluyó el controvertido artículo
que limitó al 30% la propiedad en manos de capital extranjero de los
medios de comunicación. El Grupo Clarín fue punta del “lobby” del
sector (al respecto leer http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/4-12-2003.htm).
Además, en ese período, para el Grupo Clarín ya corría el último tramo
de la licencia por Canal 13 TV, que explota a través de Artear S.A.
El multimedios procuraba la renovación automática del contrato que
vence en enero de 2005. Un caso similar al de los españoles de Telefónica,
licenciataria de Telefé. Otros medios como La Nación, o la empresa
Multicanal (Grupo Clarín) afrontaron sus endeudamientos en dólares
y buscaron una entendimiento con sus acreedores que alcanzarían en
los primeros meses del 2004. Pero además – en ese período - el Grupo
Clarín afrontó en la Justicia el procesamiento de su directora Ernestina
Herrera de Noble (al respecto leer http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/12-1-2004.htm
).
La debilidad financiera de los medios de comunicación fue un factor
esencial para entender la etapa “oficialista” en la relación de los
medios con la flamante administración Kirchner.
De este período hay situaciones para rescatar. En octubre de 2003,
Clarín intentó adelantarse al Gobierno con el pedido de renuncia al
titular de la Policía Federal, Roberto Giacomino envuelto en una denuncia
por supuesta corrupción. O más tarde la designación de Graciela Ocaña
al frente del PAMI, en una movida oficial para sumar a la dirigente
del ARI. La Casa Rosada, en ambos casos, hizo los anuncios antes que
Clarín los presente como una exclusiva. Fueron los primeros casos
notorios de supuesta “disputa” de la agenda. La última tensión en
éste período fue en enero de 2004, cuando Kirchner por primera vez
como Presidente desmintió en forma consecutiva dos títulos de tapa
de Clarín. La primera fue “Pagarán este año $ 1.000 millones más por
la deuda”. Al día siguiente, en página 11, Clarín consignó la desmentida
de Kirchner con “Ahora dice que no habrá pagos adicionales por la
deuda”. La segunda fue “Bush citó a Kirchner por Cuba y la deuda”.
Kirchner respondió “a la Argentina no la cita nadie, y menos para
retarnos” porque “somos un país independiente”.
En el período “oficialista”, no todos los diarios actuaron de la misma
manera. La Nación fue el primero en sostener a través de su subdirector
periodístico, José Claudio Escribano un cruce público de opiniones
con Kirchner, días antes de ser consagrado primer mandatario (al respecto
leer http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/20-5-2003.htm).
De aquel episodio, La Nación empezó un forzoso camino oficialista
hasta marzo de 2004. Además, en la Justicia tuvo que enfrentar una
denuncia por supuesta evasión impositiva a partir de los fondos que
le permitieron a los hermanos Saguier comprar la mayoría del paquete
accionario a la familia Mitre (al respecto leer http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/2-6-2003.htm.
)
Infobae y Ambito Financiero intentaron posicionarse como críticos
en los primeros 60 días de comenzada la gestión Kirchner. Los matutinos
de Daniel Hadad y Julio Ramos sufrieron las primeras consecuencias
por sus pasadas relaciones con el menemismo, blanco predilecto del
discurso del Presidente recién electo. El 30 de agosto de 2003, Daniel
Hadad le dijo a la revista Noticias (“De Saúl TV a canal K”) que había
llegado a un entendimiento con el Gobierno. Pero como se verá más
adelante, lo de Hadad – que ponía en la mesa de negociación el peso
de Radio 10 y Canal 9 más que el diario - fue una señal a la Casa
Rosada, más que un acuerdo de hecho. Por su parte, Ámbito se deshizo
de los diarios La Mañana del Sur y La Mañana de Córdoba, para enderezar
sus propias finanzas. Ramos logró entrevistar al Presidente Kirchner
recién en los primeros días de octubre de 2003. Sin vueltas, Ramos
escribió sobre Kirchner “siento que es y será de izquierda”. El Cronista
Comercial – apoyado en la solvencia del Grupo Recoletos – se posicionó
en la defensa del sector privado. El diario Página/12 – antimenemista
y progresista desde su fundación – abandonó su histórico espacio crítico
u opositor. En la era K, el matutino – cuyos propietarios aún se ignoran
– se transformó en defensor de la gestión presidencial. En ese sentido,
sus “exclusivas” adelantaron en varias ocasiones las decisiones que
luego comunicaría el Gobierno.
También en octubre de 2003, Noticias denunció “El Apriete”, una serie
de presiones que el Gobierno nacional realizaba sobre los medios de
comunicación, productoras de programas o periodistas de diversos medios
cada vez que publicaban o difundían informaciones u opiniones con
las que disentían. El tema abrió una polémica. Otro debate en éste
período lo generó Infobae que denunció que el titular del Ejército,
Roberto Bendini había tenido expresiones antisemitas durante una charla
en la Escuela Superior de Guerra. |
| Se quiebra el “oficialismo”. Primer período negativo
(25 de marzo al 26 de abril) |
Del 25 de marzo hasta el 26 de abril de 2004, la
Casa Rosada soportó el quiebre de su hegemonía mediática con una sucesión
de series informativas desfavorables: la repercusión del acto en la
ESMA, la crisis energética y la inseguridad con el emergente Juan
Carlos Blumberg. Para complicar aún más a la Casa Rosada, el Presidente
padeció – en este período - una gastroduodenitis y el desmanejo comunicacional
de esa emergencia. Por primera vez, tres matutinos (Clarín, La Nación
y Ambito) coincidieron en criticar en forma uniforme al Gobierno en
las temáticas anteriormente mencionadas. La Casa Rosada buscó reaccionar
después del 31 de marzo, con varios temas que se encargó de instalar
en la agenda: la crisis por la inseguridad como una cuestión únicamente
bonaerense; la intervención de Santiago del Estero; la prórroga de
la doble indemnización y el precio del GNC. Como se observa los cuatro
temas tuvieron como sujeto al Gobierno nacional que intentó retomar
la ofensiva mediática. Pero la movilización por el crimen de Axel
Blumberg sorprendió al Gobierno nacional y lo puso a la defensiva
sin poder esquivar el reclamo como una materia pendiente de las autoridades
nacionales.
Van der Kooy (Clarín) presentó al Gobierno intentando “recuperar una
iniciativa perdida”. La revista Noticias instaló que “se acabó la
luna de miel” del Presidente con la sociedad. Kirchner – a los pocos
días - se lo reconoció a Van der Kooy. Comprometida ahora la Casa
Rosada en la solución de la inseguridad tuvo que bendecir el ascenso
de León Arslanián a la respectiva cartera bonaerense. |
| El Gobierno pone en marcha “un acto / anuncio por
día” (27 abril /26 de mayo) |
El 27 de abril el Gobierno reaccionó y mantuvo
la ofensiva mediática hasta el 26 de mayo. Se concentró en la gestión
de gobierno, presionado por la opinión publicada que demandaba acción
oficial. En ese período, puso en marcha una nueva dinámica: un acto/anuncio
por día.
Hasta el 26 de mayo y sólo durante los 20 días hábiles, el Gobierno
concretó 16 actos/anuncios de gestión. En las primeras dos semanas
logró que algunos de esos anuncios impactaran en las portadas de los
diarios nacionales, pero en las dos siguientes, los editores sólo
le concedieron títulos en el interior de sus ediciones. |
| Primeras “operaciones de prensa” en escala (27 de
mayo al 21 de junio) |
El 26 de mayo se detuvo el accionar oficial: Kirchner
entró en reposo obligado por una fuerte gripe. Clarín colocó en tapa
la conflictividad de la economía, con la mejora en la oferta a los
acreedores, con bonos que pagarían más deuda y con el anuncio oficial
de retenciones a las exportaciones de gas, pero en clave negativa.
Otra muestra: el anuncio del Plan Federal de Salud, Clarín lo mandó
a la página 35, sin alusiones en su tapa. En tanto, La Nación – molestos
sus editores por el levantamiento de la entrevista acordada con el
Presidente la semana anterior– construyó tres tapas negativas: el
cambio horario; el Tedeum de Bergoglio y el retraso en el Senado del
envío de las tropas de Haití. Una línea editorial muy parecida aplicaron
los tres diarios económicos financieros. Solitario pero firme, Página/12
siguió respaldando a la gestión oficial.
En esos días de la indisposición presidencial, Van der Kooy (Clarín)
fue el primero en sostener que Kirchner cambiaría “el sistema de consulta”
-compuesto hasta aquí por su esposa Cristina y el secretario general
de la Presidencia Carlos Zanini-, con la participación esporádica
del jefe de Gabinete. Morales Solá (La Nación) creyó que se trataba
de un cambio de rumbo: dijo que el Presidente se mostraría más contemplativo
y dialoguista y menos visceral y confrontativo. Para Grondona (La
Nación) y Neilson (Noticias) el gobierno debía desistir de su visión
setentista que empaña todo, por una más democrática y liberal. Wainfeld
(Página/12) deslizó que el Gobierno se concentraría en la gestión
y en reformas de fondo para recuperar la iniciativa perdida. De todos,
Wainfeld tuvo el dato. Desde el diario La Capital de Rosario, el periodista
Mauricio Maronna fue quien mejor sintetizó la situación: “Quienes
creían que la sorpresiva y misteriosa internación del presidente Néstor
Kirchner operaría como un bálsamo para su carácter volcánico y marcaría
un quiebre en su estilo abanicado de ejercer el poder (abriendo frentes
aquí, allá y en todas partes) se han equivocado”.
En este período, el Gobierno casi pierde el control de la agenda mediática
sino fuera por la exposición mediática que mantuvo Roberto Lavagna
con su propuesta de salida del default. Aún hoy, en algunas redacciones,
se sospecha que para evitar que se publicaran las previsibles repercusiones
negativas que desde el exterior iban a provocar los bonistas, el Gobierno
lanzó el 3 de junio una denuncia de “acciones desestabilizadoras”
como una “cortina de humo” que ocupó portadas (menos las de Clarín
que sólo le dio espacios interiores). La operación denunció una cena
organizada en el Regimiento Patricios con banqueros, ex agentes de
la Side, ex militares, radicales y menemistas. La operación oficial
culminó con un fuerte tratamiento negativo para con el Gobierno -
hasta de los propios medios considerados oficialistas como Página/12
-- que se quedaron sin información para sostener la supuesta conspiración,
cuando la Casa Rosada decidió bajarle el perfil.
El 7 de junio Kirchner volvió a pleno en su actividad. A la semana
siguiente, una segunda operación de prensa oficial hizo foco en el
gobernador bonaerense Felipe Solá, en el marco de la rueda de consulta
con los gobernadores, destinada en realidad a obtener el apoyo legislativo
para que se vote la ley de Responsabilidad Fiscal, una sucedánea de
la coparticipación federal que exigía el FMI. Duhalde salió en defensa
de Solá. Kirchner subió entonces la apuesta contra el lomense. Fue
entonces cuando el Gobierno escribió en la prensa nacional un sinnúmero
de “operaciones” hechas en “off”, y otras, en las cuales algunos periodistas
directamente volcaban la información oficial sin mencionar cómo la
obtuvieron. Así fueron publicados numerosos artículos de la “guerra”
contra Duhalde, del desembarco de Cristina en la provincia; de intendentes
duhaldistas que se pasarían al kirchnerismo; de la relación entre
el delito común y los jefes comunales, entre otros artículos. Por
ejemplo, por entonces Kirchner le dijo en “off” a los enviados especiales
a Washington que en San Vicente se había reunido el “grupo mausoleo”
que propugnaba la “transeternidad”. Y que incrementaría sus visitas
al suelo bonaerense. Días después, eligió el programa de TN, “A dos
voces”, para contestarle a Duhalde.
El 18 de junio, los secretarios Kunkel y Parrilli - ya que el jefe
de de Gabinete soportó una fuerte gripe -fogonearon en la prensa que
Kirchner no recibiría a Duhalde, ratificaron que Cristina sería candidata
a legisladora bonaerense en el 2005 y golpearon directamente sobre
el supuesto aliado del Presidente de la Nación
A mitad de la segunda quincena de junio, la mayoría de los editores
de diarios construyeron que el cruce de declaraciones y operaciones
políticas podía afectar la “gobernabilidad”, obligando así a voceros
tanto de la Casa Rosada como del duhaldismo a retirarse de ese discurso. |
| Segundo período negativo (21 al 31 de junio) |
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Del 21 al 31 de junio, durante diez días, el Gobierno perdió –
por segunda vez en la administración Kirchner – el control de la
agenda en manos de los editores de los matutinos quienes construyeron
una serie informativa alrededor del accionar piquetero. Justo cuando
Kirchner estaba de gira por China.
La construcción mediática negativa comenzó cuando el Gobierno envió
a tres ministros a la cumbre del sector de piqueteros que conduce
Luis D’Elía. Allí dicho dirigente acusó a su par Raúl Castells de
tener o haber tenido financiamiento del duhaldismo, con lo cual
volvió sobre la serie que los medios construyeron – y habían abandonado
- la semana pasada: el enfrentamiento Kirchner – Duhalde. Así fue
como, con los piquetes como tema, las secciones de política volvieron
a reflejar la disputa ahora en el ámbito legislativo nacional. Atanasof
replicó los dichos de D’Elía; Anibal Fernández a la crítica de Atanasof
y otra vez, el diputado duhaldista volvió sobre el ministro del
Interior. El diario La Nación y los tres matutinos temáticos fueron
la apoyatura de la negatividad, que reflejaron cubriendo marchas
piqueteras, toma de vagones y bloqueos de boleterías en Plaza Constitución,
hasta la muerte de Martín “Oso” Cisneros en un confuso episodio
en el barrio de La Boca, donde D’Elía junto a sus militantes – en
protesta - terminó ocupando una comisaría. En un acto posterior,
declaraciones de Hebe de Bonafini fueron construídas como llamando
a “tomar las comisarías” cuando “se mate o secuestre compañeros”.
Clarín se sumó a la serie negativa, pero intentó bajarse el sábado
siguiente con títulos económicos en tapa. Luego retornó la serie
ante los episodios en La Boca. El emergente social de los piqueteros,
fueron instalados por los matutinos como “actores políticos” recortándole
el valioso condimento social que tiene el fenómeno que encarna supuestamente
a la marginalidad y a la exclusión La mayoría de la dirigencia piquetera
tuvo como respuesta un discurso político: entraron por el aro de
la “trampa mediática”.
Los matutinos dieron cuenta – en sus secciones políticas - de diversos
voceros del duhaldismo hablando en “off” o en “on”, quienes deslizaron
que podrían restarle apoyo parlamentario a los numerosos proyectos
remitidos por el Ejecutivo (ley de Responsabilidad Fiscal); o citar
al ministro Beliz; o bien a fin de año, no renovar los “superpoderes”
que le permiten al jefe de Gabinete tomar decisiones en el marco
de la Ley de Emergencias. Desde el kirchnerismo apuntaron a remover
de la presidencia de la Cámara de Diputados a Eduardo Camaño, y
luego de la titularidad del bloque del PJ a José María Díaz Bancalari.
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| En julio el Gobierno retoma el control de la agenda
(Del 4 al 18 de julio) |
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El 4 de julio el Gobierno logró retomar la hegemonía mediática,
en base otra vez, a un anuncio/acto por día. La mayoría de los editores
repitieron el accionar: sólo en la primera semana permitieron que
los anuncios llegaran a las portadas. Pero a la semana siguiente,
la acción oficial ya aparecía únicamente en las páginas interiores.
La serie que focalizó en los piqueteros se desarrolló hasta 48 horas
antes que el Presidente regresara al país, de su gira por Oriente.
Ese primer fin de semana en Buenos Aires, el Gobierno operó sobre
Clarín, que presentó el lunes siguiente en tapa a Duhalde desesperado
por reunirse con el Presidente, que lo ninguneaba. La operación
fue en respuesta a la entrevista que la semana pasada en Lomas de
Zamora el periodista de Clarín, Fernando González le hizo a Duhalde
y que fuera publicada con formato “off” abriendo la edición del
matutino antes del regreso al país del mandatario.
En cuatro días, Kirchner estuvo en Esquel, en la cena de las FFAA;
lanzó el Banco Nacional de Tierras; viajó a Rosario y finalmente
arribó a Puerto Iguazú, por la cumbre del Mercosur. Una semana después,
Ambito comenzará a decir que el acuerdo Kirchner – Duhalde se produjo
en Puerto Iguazú.
Por esos días, el Presidente no hizo nada de lo que había deslizado
a la prensa, en el avión que lo traía de China: no recibió a D’Elía;
por el contrario públicamente habló bien de Duhalde y no instruyó
al sub-bloque kirchnerista de Diputados para que rompa filas. Fue
durante la semana en la cual el Senado dio media sanción a la Ley
de Responsabilidad Fiscal, gracias a la alianza entre duhaldistas
y radicales. “No estoy peleando, me dedico a gobernar” le dijo Kirchner
a los periodistas en Misiones, abonando la estrategia de bajar la
tensión con Duhalde para que salgan las iniciativas que reclama
el FMI.
Las empresas periodísticas decidieron “compensar” el período negativo
anterior, dándole el protagonismo al Gobierno nacional. La excepción
fue La Nación, que abrió su edición con la crítica de monseñor Aguer
al gobierno nacional. Kirchner replicó vinculando a monseñor con
una supuesto lobby de un sector de la Iglesia Católica para evitar
el ascenso a la Corte de Argibay Molina, supuesta abortista declarada.
Y de paso se instaló otra vez en el centro del escenario.
Al comenzar la segunda quincena, los diarios otorgaron un protagonismo
positivo a la actividad presidencial en diversos actos: visita a
la Bolsa de Comercio; Día Nacional de la Medicina Social; reunión
con la dirigencia judía; plan de capacitación para jóvenes excluidos;
lanzamiento de programa de médicos comunitarios, homenaje a policías
caídos en la lucha contra el delito y el viaje a Comodoro Rivadavia
para anunciar obras públicas. Clarín tuvo su dislate: adelantó de
fuentes oficiales que el Gobierno estudiaba un aumento de sueldos
mínimos y planes sociales que fue negado luego por la Casa Rosada
para que no afecte las negociaciones que lleva adelante Economía
con el FMI. Todos los diarios saludaron el fallo de respaldo a la
pesificación emanado de la Corte Suprema. Sólo Ambito se animó a
señalar en tapa que los ahorristas perjudicados calificaron por
primera vez de “kirchnerista” al tribunal.
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| En la segunda quincena de julio, el Gobierno se
complica solo (Del 19 al 28 de julio) |
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El 19 de julio, Kirchner tuvo su un fallido histórico en su dinámica
de un “acto / anuncio” por día: Le anunció a dirigentes de la comunidad
judía que habían aparecido unos casetes extraviados en la causa
AMIA. Pero el Gobierno tardó casi 48 horas en desmentirse, asegurando
que los dirigentes “escucharon mal”. Los editores de diarios instalaron:
“confusión” Clarín; “asombro” La Nación; “desconcierto” oficial
Infobae; “poco serio” y “desconcierto” Ambito; mientras que La Prensa
y Página/12 prefirieron solo consignar la desmentida oficial.
Tres días después - como consecuencia de incidentes violentos
frente a la Legislatura porteña producidos el viernes 16 – el Gobierno
despidió primero al jefe de la Policía Federal (Prados) y - en segunda
instancia - al ministro Beliz y su secretario Quantín.
La crisis de gabinete se extendió apenas cinco días: del 24 al
28 de julio estuvo en las tapas de los diarios, siendo Clarín quien
más veces tituló su portada con Beliz (lo hizo durante cinco días
consecutivos). El Gobierno negó que fuera una “crisis” y aseguró
que era un simple “cambio” en el elenco del funcionariado.
Así pasó casi desapercibida la presencia de un delegado del presidente
Bush en Buenos Aires, Alan Larson, del cual sólo Infobae destacó
en tapa que se reunió con Lavagna para pedirle que el Gobierno “comparta
esfuerzos” con los bonistas. El frente externo siguió siendo el
más sensible para la Casa Rosada, pero las empresas periodísticas
acompañaron al Gobierno restándole espacios a las declaraciones
negativas que desde el exterior llegaban con respecto a la refinanciación
de la deuda propuesta por nuestro país. El Cronista Comercial fue
el único que insistió en ampliar esa línea informativa.
La decisión oficial de impactar con gestión incluyó a Kirchner
despidiendo a la delegación deportiva que partió hacia los Juegos
Olímpicos; la reunión con el ex mandatario José María Aznar; y el
mencionado encuentro con el Comité Judío Americano. También el Presidente
firmó un convenio con Cáritas, en lo que fue interpretado por lo
medios como un primer acercamiento con la Iglesia Católica luego
del cruce verbal que sostuvo con monseñor Aguer. Recibió a la CGT
unificada. Kirchner fue hasta Vicente López; lanzó desde la Rosada
un programa de viviendas y la “marca país”. Luego inició su gira
por Bolivia y Venezuela.
El receso en el Congreso de la Nación – hasta el 4 de agosto –
contribuyó a desactivar la pelea Kirchner – Duhalde. Los diarios
coincidieron en destacar la “paz” o “tregua”. En Diputados esperaba
aprobación la ley de Responsabilidad Fiscal (ya tenía media sanción
del Senado); como también el dictamen para el juicio político de
Adolfo Vásquez. La discusión por la Legislatura con el aliado Ibarra,
el “gaffe” por los casetes, el pedido de renuncia a Beliz, mostraron
al Gobierno tropezando sólo.
En
agosto, el Gobierno anuncia su “giro táctico” (2 de agosto)
El Gobierno arrancó agosto manteniendo su ofensiva mediática e
instaló en la prensa nacional en forma progresiva su propio “giro
táctico” mientras se sostuvo con un acto /anuncio por día
. No bien el Gobierno nacional luego de sortear la crisis por el
ministro Béliz, empezó a construir una nueva agenda mediática basado
ahora en que produjo un “cambio” o “giro” en sus alianzas a nivel
nacional, mientras mantenía el accionar oficial apoyándose en actos/anuncios.
El cambio de rumbo – según la prensa – estuvo dado por un acuerdo
con Duhalde, para que el lomense sea candidato a senador y presida
el PJ bonaerense (luego pediría licencia y cedería su lugar a Díaz
Bancalari). De esa forma, Cristina ahora competiría en Capital,
reforzando el desembarco de Alberto Fernández en el PJ porteño,
mientras colocaría kirchneristas en otros puestos electivos de otros
distritos. También incluyó como gestos el diálogo político con la
oposición - privilegiando a la UCR – y una mayor contención policial
a la protesta social.
Para Pérez de Eulate (Clarín) fue un “acuerdo de convivencia”;
para Morales Solá un “cambio gradual”; para Coraggio de El Cronista
una “vocación acuerdista”; Ambito creyó en la “defunción de la trasnversalidad”;
para TXT hay “un nuevo Kirchner” que es “Terminestor” y Noticias
advirtió que “Kirchner está cambiando”. En Página/12 fue Mario Wainfeld
a quien le tocó explicar en primera instancia el cambio oficial.
El miércoles 4 escribió que nacía un “pingüino domesticado”. Pero
el jueves 5, bajo el título “¿Cambió?”, con letra en “off” desde
la Rosada, Wainfeld sostuvo que Kirchner seguirá enfrentando a la
“corporación política”, a la “vieja política” sólo que ahora produjo
un “cambio táctico” debido a que la trasnversalidad “no floreció”
ni creció como lo había pensado. En una palabra, la Casa Rosada
dice que Kirchner sigue firme en sus convicciones, pero cambia “por
ahora” solo tácticamente.
Ambito fue el único medio que deslizó en sus páginas, que veinte
días antes Duhalde les había dicho a sus legisladores que se prepararan
para revocar los “superpoderes” del jefe de Gabinete. El mensaje
que habría llegado a la Rosada – siempre según el matutino – provocó
que el jefe de Gabinete le ofreciera a Duhalde el respaldo de Kirchner
para que sea candidato a senador, mientras el propio funcionario
rearmaba el PJ porteño con respaldo del lomense, para apoyar la
candidatura de Cristina.
Kirchner no perdió la dinámica. Por entonces fue a la expo de la
Rural donde tranquilizó al sector con el fin de los remates por
deudas con el Banco Nación, pero le confirmó que seguirían las retenciones.
Se reunió con Susana Rueda de la CGT y luego presentó la “libreta
escolar sanitaria”. Mantuvo su ritual de pisar semanalmente el territorio
bonaerense, yendo a Florencio Varela y a Chacabuco. Cuando estaba
en Varela, decidió cederle el protagonismo mediático a Lavagna para
que anuncie el aumento de las retenciones petroleras, ante la inminencia
de otro aumento en los combustibles. Cuando estaba en Chacabuco,
Lavagna difundió un documento que envió a todos los medios replicando
la autocrítica que había hecho el FMI.
Durante esa semana, La Nación no se bajó de la problemática de
la seguridad en relación a los piqueteros. Fueron cinco títulos
consecutivos de tapa para dar cuenta sobre la nueva política para
“hacer frente a los piqueteros”; con los 15 procesados por los incidentes
de la Legislatura; con el “fuerte despliegue policial” y finalmente
con los heridos por el choque en La Plata entre policías y piqueteros.
Fue el único diario que mantuvo un esquema de concentración informativa,
disparando desde uno de los costados de gestión más débil de la
administración Kirchner. Algo parecido intentó Infobae, con tres
de cinco títulos girando sobre el tema seguridad - piqueteros y
los otros dos con combustibles y retenciones petroleras. El Cronista
siguió atendiendo el frente externo/ FMI y canalizó la protesta
de las petroleras por la suba de las retenciones. Clarín mostró
cinco tapas distintas, sin encontrar un eje propio, al igual que
Página/12, Ambito y La Prensa.
El
8 de agosto, el Gobierno muy sólido. Clarín sólo con títulos positivos
o neutros
Del 8 al 20 de agosto, el Presidente Kirchner protagonizó 12 actos
/ anuncios, para lo cual viajó a Córdoba y Catamarca; se corrió
hasta las localidades bonaerenses de Ituzaingó y San Martín y tuvo
8 actividades públicas en la Casa Rosada. Entre ellas, las más destacadas
fueron la recepción al canciller Amorín y la crítica de Kirchner
a la brasileña Petrobras; la reunión con los gobernadores de la
Región Centro; el encuentro con la CTA; el anuncio de nuevas estaciones
ferroautomotores de La Plata y Mar del Plata y la charla con Diego
Maradona. En este período, otra vez el Presidente cedió el espacio
para que Lavagna – ahora junto a Tomada – anuncie el aumento de
las jubilaciones mínimas.
Entre la segunda y tercera semana de agosto, había en el país dos
menores y un mayor aún secuestrados. La reforma política siguió
demorada en la Rosada. La Argentina empezó a afrontar en Paris un
juicio internacional por la pesificación interpuesto por la controladora
de Transporte Gas del Norte. El FMI postergó la tercera revisión
del acuerdo que además el Gobierno dejaría caer. Los piqueteros
ahora hacen marchas y “fracasan”, según los diarios. Las críticas
de la madre de una víctima de un secuestro obtiene como respuesta
“rechazos” o sus dichos se vuelven “polémicos”. El FMI le retrasa
la aprobación de las metas al Gobierno nacional, pero los medios
dicen que se trata de un “desacuerdo acordado”. Los programas de
TV de investigación periodística – como Punto Doc - ahora denuncian
como corruptos a los proveedores y no a los funcionarios.
Ninguna de estas noticias negativas para el Gobierno nacional llegaron
a portada para construir una serie informativa cuestionadora Los
“grandes” diarios nacionales saludan desde sus portadas que se haya
convertido en ley la modificación de un artículo del Código Penal
que fija ahora en 50 años el acumulable para delitos comunes.
En ese contexto, el Gobierno controla la agenda mediática y mantiene
activo al Presidente. Clarín contribuyó: desde el lunes 9 hasta
el 23 sólo editó como títulos principales de sus tapas, noticias
positivas o neutras para el Gobierno nacional. La Nación matizó
el período aportando algunos frentes conflictivos para el oficialismo.
Por ejemplo, el juicio en Paris; las críticas de Kirchner al FMI;
la carta de Susana Garnil criticando al Presidente y la desaceleración
de la economía.
Algunos matices diferenciadores los aportó Ámbito criticando el
discurso “antifondo” de Kirchner, Cristina y Lavagna; El Cronista
confirmando que hay una “desaceleración” industrial e Infobae arriesgando
que una gestión del titular del BID, Iglesias, fue la que permitió
que haya un “desacuerdo acordado” entre Lavagna y De Rato.
A
modo de conclusión
Del 25 de mayo de 2003 al 23 de agosto del presente año – en que
se detiene este análisis – la Presidencia Kirchner lleva 456 días
de gestión. De ellos, 10 meses exactos – unos 304 días -pertenecen
al período aquí descripto como “de crédito inicial” u “oficialista”.
Posteriormente, la relación entre el Gobierno y los medios gráficos
no fue uniforme. Ni en la relación entre ambos actores que disputan
la agenda, ni de cada diario en particular. Es decir, por períodos
los diarios se comportan como “críticos” u “oficialistas” según
los temas de los que se trate. Haciendo la salvedad y retomando
el análisis hay que sumar 30 días consecutivos en que los medios
analizados se avinieron a construir sus agendas con actos, anuncios
o dichos del Gobierno en forma neutra o positiva (del 27/04/04 al
26/05/04); otros 26 días seguidos con una escalada de dos operaciones
de prensa del Gobierno (del 27/05/04 al 21/06/04) y otros 15 días
– tambien consecutivos – en el cual el Gobierno dominó la agenda
(del 04/07/04 al 18/07/04). Un parráfo aparte merece el período
que va del 19/07/04 al 28/07/04, en el cual el Gobierno atravesó
la “crisis” o “cambio” de Gabinete, pero recibiendo un trato dispar
según el matutinos que se considere.
La administración Kirchner soportó hasta aquí dos períodos con
fuerte tratamiento negativo. El primero del 25/03/04 al 26/04/04
que fue el quiebre de la “oficialitis”, donde Clarín, La Nación
y Ámbito constituyeron el trípode de la negatividad. El segundo
período desfavorable fue del 21 al 31 de junio de 2004, sostenido
por La Nación, que fue acompañado por los tres diarios económicos
y financieros, al cual Clarín se encolumnó en segunda instancia.
O sea, en 465 días de gestión, el Gobierno soportó tan solo 43 días
de fuerte negatividad. Del presente registro, la agenda de temas
que el Gobierno no pudo o no supo evitar que se instalaran negativamente
fueron: el acto en la ESMA y sus repercusiones, la crisis energética,
la inseguridad y la problemática de los piqueteros como actores
políticos.
Nota de la Redacción: El presente
análisis tiene como base el Reporte Semanal, una publicación del
Grupo Consenso SA, que realiza en forma exclusiva para sus abonados.
Analiza – semana a semana – la relación entre el Gobierno y los
medios, la agenda y su construcción.
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| DsD 26 - 8 - 2004 |
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