Casi todos los matutinos publicaron duras críticas a sus colegas de la TV
A los diarios no les gusta la cobertura
que la TV hizo del Mundial de Fútbol
La Nación, Clarín, Página/12, Olé, Perfil y Ambito Financiero publicaron en los últimos veinte días, críticas muy duras hacia la cobertura del Mundial por parte de la televisión abierta y de cable. Al parecer, el humor que se intentó desde Alemania, no causó gracia en los diarios. Las diferencias entre los humoristas y los periodistas. Cuáles fueron los medios más impugnados por las críticas. Qué es lo que no les gustó a los matutinos. Diferencias y similitudes entre las objeciones.
Humor burdo y poco ingenioso, noteros irrespetuosos, chistes que no causan gracia, periodistas que en lugar de informar se hacen los cómicos, personajes que no hacen reír, notas frívolas, mal uso del lenguaje, falta de profesionalismo. La cobertura del Mundial que está realizando la televisión argentina, disparó una catarata de notas críticas en casi todos los diarios porteños.

Al parecer, a los periodistas gráficos de nuestro país especializados en espectáculos, la labor de sus colegas televisivos los decepcionó. Y lo hicieron notar en las páginas de los diarios donde trabajan. Mientras, la TV no se hizo cargo de las críticas y siguió adelante con una cobertura desde Alemania, muy cuestionada desde Buenos Aires.

Hay que hacer aquí una breve aclaración. Los actores y personajes humorísticos, pueden ser más o menos graciosos, pueden gustar más o menos. El problema se presenta cuando ese tipo de roles lo ocupan los periodistas.
La Nación fue el primero

El primero en advertir desde sus páginas la calidad de la cobertura televisiva fue La Nación el pasado 11 de junio, desde su sección “Entrelíneas” en el suple de Espectáculos.

Allí señaló que “el único animal capaz de avergonzarse de su propia ignorancia y de su limitada capacidad para entender el mundo y su existencia es el hombre. Un perro, un gato, una ballena funcionan a puro instinto, sin salirse nunca de ese primitivismo predestinado. Sin conciencia de su propia animalidad van el elefante o el león haciendo lo mínimo indispensable para sobrevivir y reproducirse sin curiosidad por saber cómo funcionan las cosas un poco más allá de sus narices”.

Y acotó: “Viendo –y, particularmente, escuchando– las naderías que provienen de una significativa porción de enviados especiales de la televisión argentina al recién comenzado Mundial de fútbol de Alemania habrá que admitir la aparición de una tercera clase de animal: el que consciente de su ignorancia le gusta, encima, ostentarla desvergonzadamente. Con ese lamentable comportamiento cada vez más difundido en nuestra pantalla chica, este tipo de espécimen –estentóreo, canchero, pretendidamente gracioso, intrínsecamente bruto– consigue, con esa rara habilidad, convencernos de que es el más animal de todos los animales”.
Unos párrafos más adelante consideró que “conformarse con cubrir este espectáculo insuperable con mentalidad estrictamente ‘vestuarista’, con chistecitos de colegio secundario de dudoso gusto –y de elementalidad pasmosa, como mofarse de los extranjeros que no entienden nuestro idioma– y sin un mínimo trabajo de preproducción, más que una picardía es realmente un despropósito. Para colmo, el síndrome CQC / ShowMatch (con los matices de cada caso) se extiende como peste entre enviados que se sienten obligados a ser graciosos (¡y encima no les sale!)”.

Por último concluyó la nota – que no presentó firma - que “tan generosa cobertura no redunda en un interés por mostrar algo más que la llegada y la salida de distintos seleccionados, entrenamientos, partidos y la algarabía de los hinchas. De Alemania en sí, de su gente, sus lugares y costumbres hay poco y nada. Engreídos y autosuficientes preferimos sacar una y otra vez al enviado especial a la mitad de la noche frente al hotel, semidormido y balbuceando intrascendencias”.

Clarín también publica críticas.
El pasado 14 de junio fue el día en que se sumaron a las críticas los diarios Clarín y su deportivo Olé.

El crítico Luis María Hermida publicó en Clarín una marcada objeción a la labor de Marcelo Tinelli y su staff de ShowMatch, en una nota que provocó el enojo del conductor. A tal punto que recomendó al aire “leer La Nación”. De todas formas, si se le hubiera hecho caso a Tinelli, en el diario de los Saguier se habrían encontrado con críticas aún más duras que la de Clarín.

La nota de Hermida se tituló “Arrancó Tinelli desde Alemania” y ya desde la bajada sostuvo que “los noteros volvieron a reírse de las diferencias idiomáticas, en el marco de un clima de euforia generalizada”. Entre otras cosas, en esa nota se pudo leer que “si todas las ‘coberturas de color’ —no estrictamente deportivas— desde allí están atravesadas de un espíritu al que podría definirse (a los gritos, claro) como el de ¡Vamo, vamo, Argentina!, el desembarco de Tinelli y su gente marca el non plus ultra del género”. Añadió que “El humor de los noteros (Naim, Campi, Larry y Carna) pivoteó casi continuamente sobre: 1) la euforia argentina, 2) la incomprensión idiomática que les permitía decirle cualquier cosa a cualquiera, y 3) recurrentes bromas del tipo: Vos te las vas a ver negras, ja, ja, ja (Campi a un negro). Más allá de esto que, matiz más matiz menos, se repitió en cada escenario, estuvo la idea de Carna dando ‘piquitos de la suerte’ a hinchas extranjeras, y la de Naim pegándole, al mejor estilo escolar (primario), sin que se dieran cuenta, cartelitos en la espalda a los brasileños, que decían: Brasuca = Gonca”.
Olé fustiga a sus colegas
Ese mismo día, en tanto, desde el deportivo Olé, disparó contra la cobertura de la TV el periodista Gustavo Grabia, en una nota titulada “Qué es lo que se ve en esas pantallas”.

Allí señaló que “es raro el fenómeno que se produce en la TV local. Si uno recorre vía satélite o cable las emisoras internacionales, nadie, salvo quizá los mexicanos, tienen tantas horas para llenar sobre el mundial como los canales argentinos. Y no hay manera de generar contenidos interesantes con apuestas tradicionales que lo único que hacen es exacerbar lo conocido hasta el infinito. Así, todos dicen lo mismo a toda hora y no hay diferencia entre el móvil de ‘Mañanas informales’, el de TN o el de un canal deportivo”.

Luego criticó “las especulaciones de rigor sobre la formación del equipo, las desteñidas notas color que se repiten sin solución de continuidad y los chistes internos que desaprovechan la posibilidad de estar en Alemania. No parece muy loco proponer, ya que allí se está, un programa sobre el Holocausto, mostrando quizá cosas que aquí no vemos habitualmente. O mostrar en serio la cultura germana en toda su dimensión, en vez del reiterado recurso de comer chucrut en cámara. En ese marco, a todos los envíos se le hacen difícil encontrar aspectos distintivos que los diferencien”.
La Nación vuelve a la carga con Stiletano

Ese mismo día, en La Nación, el crítico Marcelo Stiletano, publicó una columna titulada “Las preguntas del mundial”, que por su claridad amerita publicarla en forma íntegra.

Dijo Stiletano

“¿Por qué hay tantos enviados de la TV al Mundial que no están dispuestos a tomar su trabajo en serio?

¿Por qué cronistas que fueron formados para la información deportiva y tienen nulas dotes para la comicidad insisten en hacerse los graciosos sin lograr otra cosa que hacer el ridículo, como si soñaran con formar parte del elenco de ‘ShowMatch’?

¿Por qué casi no hay diferencias entre las ‘notas de color’ que hacen los cronistas deportivos y las de programas de variedades como ShowMatch, Caiga quien caiga, Por el Mundial, AM o Intrusos en el espectáculo?

¿Por qué unos y otros tienen la equívoca idea de que una ‘nota de color’ en el Mundial consiste únicamente en mostrar hinchas argentinos desatados en las calles alemanas o mofarse directamente en la cara de los extranjeros que, como es lógico, no entienden una palabra del idioma en que son interpelados, en un alarde de falsa viveza criolla que a muchos de nuestros compatriotas parece enorgullecer?

¿Por qué no hay verdaderos especialistas en auténticas notas de viajes o de color capaces de reflejar la verdadera cara actual de Alemania más allá del fútbol?

¿Por qué las únicas fiestas y celebraciones de Alemania que tienen sentido para nuestra TV son aquellas en las que corre la cerveza?

¿Por qué entre la multitud de cronistas y productores enviados por la televisión argentina al Mundial casi no hay una sola persona capaz de llevar adelante un diálogo elemental en alemán y sólo un puñado maneja rudimentos de inglés?

¿Por qué hay cronistas deportivos dispuestos a convalidar la conducta reprochable de muchos hinchas argentinos que insultan y agreden con sus cánticos a rivales y anfitriones saltando junto a ellos con el micrófono en la mano y la credencial sobre el pecho?

¿Por qué algunos enviados se acercan en Alemania a hinchas argentinos para compartir los mismos chistes y los mismos comentarios que pudieron haber obtenido sin necesidad de salir de nuestro país?

¿Por qué Telefé destinó para tomar parte en sus transmisiones deportivas, con todos los gastos pagos, al cómico Yayo Guridi, que apareció en la transmisión previa al debut de nuestro seleccionado con el torso desnudo y una camiseta envuelta en la cabeza sólo para compartir gestos de trogloditas con otros compatriotas y, de paso, tomarles el pelo a alemanes dispuestos a festejar de buena fe? ¿Por qué Canal 9 hace lo propio con ese inclasificable personaje conocido como Fierita?

¿Por qué desde las transmisiones deportivas se recibió con merecido afecto y emotividad la participación de los campeones argentinos de 1986 durante la ceremonia inaugural, pero al hacer referencia a la ausencia de Diego Maradona nadie se hizo pregunta alguna sobre el desplante de éste a sus ex compañeros del Mundial de México, al no desfilar junto a ellos?

¿Por qué siguen apareciendo a avanzadas horas de la noche alemana, rodeados de absoluta oscuridad, cronistas con cara de sueño y sin nada para decir desde la concentración argentina?

¿Por qué nos queda la sensación de que mucha gente que aparece en TV está hoy en Alemania como si disfrutara de una inexplicable beca o como si tomara parte de un viaje de egresados para estudiantes tardíos?

¿Dónde está la gracia?”.

Al director de Deportea le da “vergüenza”
Mientras se publicaban esas notas en los diarios, el boletín de la escuela de periodismo TEA difundió una nota de Jorge Busico, director de DeporTea, el área deportiva de ese instituto, titulada “Vergüenza”.

Allí señaló que “la televisión argentina sigue ofreciendo un espectáculo deplorable a través de sus decenas de enviados a Alemania. Cada canal aporta lo suyo. Canal 13, a través del show de Marcelo Tinelli, tiene a un personaje llamado Campi que cuando se encuentra con un negro le dice, muy gracioso: ‘Vos sí que te la vas a ver negra’. Telefé le da pantalla a Yayo, quien el día del debut argentino se mostró con el torso desnudo, una camisa enrollada en la cabeza y mofándose de los alemanes. Toti Pasman, periodista de América, también eligió quitarse su remera para entrar en contacto con Buenos Aires cuando en Alemania transcurría la madrugada. Canal 9, en tanto, luce a Fierita, quien suele intercambiar chistes de dudoso gusto con Marcelo Araujo y Martín Liberman”.

En otro párrafo añadió que “muchísimos de estos cronistas han viajado a Alemania como si se tratase de una fiesta de adolescentes (otros optan por aparecer con cara de aburridos y cansados, quizá porque suponen que están para cosas más importantes)”. Y consideró que “algunos ya están por superar al dúo dinámico de la medianoche nuestra: el doctor Bilardo (así lo presentan sus felpudos) y el Bambino Veira, autores sin saber de una nueva versión de Todo por 2 pesos”.
Se suma Página/12
Unos días después, el 18, el diario Página/12 decidió sumarse a la ola de críticas, bajo la firma de su periodista especializado en televisión Julián Gorodischer. La nota se tituló “Entre payasos, delirantes y chupamedias en vivo”.

Allí destacó “la novedad de la cobertura 2006” que consiste en las ciudades “Munich, Berlín, Nuremberg, suntuosas y desligadas de la política y la tragedia, relanzadas como sitios familiares y seguros que saturan sus calles de gomazos que interpelan a las alemanas para pedirles piquitos (Carna, Campi, en ShowMatch de Canal 13) o se jactan de la viveza que los anima a decir barbaridades e insultos, como hace cuatro años hicieron con los ponjas”.

En otro párrafo, volvió a cargar contra “El Cabezón” y señaló que “lo de Tinelli extrema esa intención de ablandar: trasladó al equipo entero de ShowMatch a Munich, transmite en vivo salidas de Campi y Larry de Clay con las hinchadas, con el dejo sobrador del porteño ante el mundo. El falso Alejandro Sanz repite chistes sexuales sobre etnias; la imitación alelada del africano Didier Drogba sirve para pegarle al negro. Ante la crítica de Clarín por ofrecer más de lo mismo, Tinelli inició al aire su campaña para que se lea el deportivo de La Nación”.

Luego comparó entre lo humorístico y lo periodístico: “Si el bando de los enviados cómicos de CQC, TVR, ShowMatch y Telefé (Diego Korol) son cronistas en tránsito acostumbrados a importunar al hincha y halagar al jugador (sin margen, en ese plan, para la gastada al célebre: la camiseta no se toca), el enviado informativo de TyC y TN es estático, fiel a la estética recortada de cintura para arriba del noticiero retro, pero con licencia para inventivas: ahora se puso de moda apostarse en medio de la calle, interrumpiendo el tránsito, y ya se registran escupitajos desde el camión (a los de Fox Sports) y apagón en plena city germana para los de América”.
Perfil y el “top five” de lo peor
El dominical Perfil tampoco se quedó afuera de las críticas a la cobertura televisiva. En su edición del 22 publicó una nota titulada “Las sorpresas del rating en el mundial” firmada por Jorge Novoa y Federico Águila. Los periodistas plantearon que hay ciclos de ficción que tienen más rating que los programas dedicados al mundial. En medio del texto consignó una “autocrítica” de Juan Pablo Varsky, enviado de Fox Sports a Alemania: “A veces, muy cansado, veo que en el programa que hacemos con Mariano Closs hablamos de cosas insignificantes. Porque aquí los periodistas sólo usan el horario alemán: hacemos un programa a las dos de la madrugada, vemos que no hay nadie, y te mandás cualquiera. Pero hay que pensar con el reloj en Argentina: allá es horario central, y la gente reclama más que ciertas lamentables notas de color”. En un recuadro, la nota presentó un “top five” de “lo peor de Alemania”:

1) Fierita en Telenueve: una colección de notas impresentables. Si hay que elegir una, ésta: “Carrera de canoas en un arroyo”: el que pierde, se toma un litro de aceite.
2) Fantino al amanecer: tristísimo y desolador. Un picado armado entre Fantino y algunos pocos que, a la mañana, deambulaban por los alrededores del centro de prensa.
3) Araujo y sus deslices: diálogo imperdible.
Araujo: - ¿me pareció o Messi estaba fastidioso hoy con la prensa?
De Paoli (movilero): – Con todos, no….
- Ah y con quienes lo estaba
- Con usted.
- ¿Conmigo? ¿y yo qué le hice?
- Dijo que lo habían internado para hacerle una tomografía, y era mentira…
- Ah, mirá vos…”.
4) Marcelo Benedetto pizzero: lo peor cuando hizo de pizzero y quemó la comida. Ahora prometió disfrazarse de escocés. Horror.
5) Las groserías de Yayo: burdo. Sus blancos suelen ser las mujeres extranjeras de edad avanzada que no le entienden nada, y a las que él les hace proposiciones casi siempre deshonestas. De lo peor de la viveza criolla”.

En su edición del domingo siguiente, el 25, Perfil volvió con la crítica. En su suplemento de Espectáculos, en un recuadro titulado “Basta de…” dijo: “periodistas haciendo tonterías en Alemania, movileros disfrazados de mexicanos, ex DT tocándoles los genitales a camarógrafos, reporteros desnudándose y comiendo frente a cámara. Debe ser duro transmitir 24 horas sin mucho para decir, pero, ¿desde cuándo el periodista pasó a ser la noticia? Por acá nos informan que desde hace rato”.
Ámbito aporta lo suyo
En tanto, el 27, Ámbito Financiero aportó su crítica a la cobertura. Desde su habitual espacio “Avatares de la TV” el matutino de Ramos publicó tres “pastillas” mundialistas con su habitual estilo mordaz, que a continuación se reproducen:

• “No se entiende (entre otras varias irrelevancias que se producen en este Mundial) la concurrencia como enviado a Alemania de Diego Korol. Con ese aire medio extraterrestre y sus escasos vínculos con el fútbol, Korol fue llevado para mechar bocadillos humorísticos en la cobertura de los partidos o en las notas de color. Sin embargo, suele quedarse de pie junto a Fernando Niembro y Mariano Closs, en silencio, con un aspecto medio ridículo en un Mundial fascinante en su desarrollo, y donde la Argentina avanza con aristas impensables por la calidad de los triunfos y algunos de los goles, dos de ellos los mejores del campeonato hasta hoy.

• Otra poco feliz contratación es la de Matías Almeyda, cuya participación verbal poco tiene que envidiarle a la de Korol. Cuando habla, exigido por sus compañeros de transmisión, dice sólo superficialidades. También Sergio Goycoechea resultó una frustración, más allá de haber apoyado a Abbondancieri cuando nadie apostaba por el arquero xeneize. Acota obviedades como ‘a medida que avanzan los partidos te vas quedando con menos piernas’, o nada que no se imagine o lea en los diarios cualquier espectador. Pero el contingente más oneroso y menos comprensible es el batallón de Marcelo Tinelli, que gasta fortunas sin sumar casi nada. Claro que paga el mismo Tinelli, a diferencia de los otros, a quienes paga el canal.

• A quien menos le gusta lo de Tinelli es a Mario Pergolini, pero a un punto tal que podrían llegar a Tribunales. Quienes acompañan al conductor de Showmatch en Alemania hablan ya de un juicio millonario de su jefe contra Pergolini, tras las reiteradas ofensas y burlas desde CQC y el programa de radio ¿Cuál es? en Rock & Pop (el segundo más escuchado de la mañana detrás de Radio Diez). El último ataque de Pergolini estuvo escenificado en CQC de Telefé con las ‘Kukarachas’, a quienes Pergolini hizo decir que “Tinelli viaja a Alemania con 50 subnormales, roban todo del hotel 5 estrellas donde se alojan, son ladris e iletrados”.

El balance
No es habitual que la mayoría de los diarios publiquen tantas críticas, con similares criterios, a sus colegas de la TV. El Mundial de Futbol generó una ola de críticas que puso en debate varios ejes: la confusión entre el rol del periodista y el del humorista, el criterio de las “notas color”, la abundancia de tiempo “al aire” cuando no hay mucha información que brindar y cierta falta de profesionalismo en algunos de los periodistas enviados a Alemania.

Hace tiempo ya que la televisión decidió privilegiar el entretenimiento por sobre la información. Incluso, los espacios periodísticos terminan cayendo en la liviandad ante la impiedad que impone la tiranía de la medición del rating “minuto a minuto”. En este marco, las coberturas televisivas de este Mundial han llevado esta tendencia al paroxismo.

Con lo cual, lo más interesante y trascendente que nos trae la pantalla desde Alemania apenas se limita a lo que hagan en la cancha Riquelme y sus compañeros.

La TV no clasifica.

DsD 28 - 6 - 2006
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