En el mes previo a los comicios y en sintonía con la “no campaña”
La “apatía” electoral como construcción mediática
A fines de septiembre un diario porteño aseguró que la estrategia de la candidata Cristina Fernández de Kirchner sería “la no campaña”, es decir, proselitismo mínimo y evitar cruces y polémicas con sus oponentes. En paralelo, algunos diarios comenzaron a construir el concepto de “apatía electoral” en la sociedad ¿Hubo estudios al respecto? Los candidatos opositores que advirtieron sobre la falacia de la supuesta “apatía”. Un relevamiento que muestra las distintas aristas que el tema tomó en las páginas de los diarios. Un solo periodista se pregunta sobre la cobertura preelectoral. Para reflexionar y polemizar.
Algunas de la principales notas publicadas
sobre el tema.
Ahora que los argentinos ya votamos. Ahora que la urnas ya dictaron su veredicto. Vale la pena detenerse y revisar cuál fue la principal construcción mediática de los principales diarios porteños. De dónde salió la “apatía electoral”, o “indiferencia” o “desinterés” por los comicios. Qué periodistas volcaron una aparente percepción personal que creció como espiral en varias páginas impresas. Y que se extendió después a la radio y la televisión, como un verosímil sin contrastes. El DsD realiza aquí un relevamiento hasta el día de las elecciones.
El origen de la construcción: la “no campaña”
El domingo 23 de septiembre, Mario Wainfeld firmó una interesante nota en Página/12 titulada “La no campaña”. Allí señaló que “Cristina Fernández de Kirchner desafía a los expertos con su no campaña” y que esa táctica elegida por el oficialismo consistiría en “pocas apariciones públicas, entrevistas dosificadas por un homeópata avaro, una dosis nimia de actos de masas”. Agregó que “a los compañeros que encabezan listas de diputados o senadores se les aconseja remedar esa táctica consagrada por el éxito. El arte de campaña es, al fin y al cabo, resultadista. Los números dirán si la alternativa elegida fue eficaz. Si lo fuera, los expertos deberían dedicarle un librito, así fuera un abstract, a una metodología que controvierte su dogmática”.

En esta nota Wainfeld dejó en claro –más de 30 días antes de los comicios- que la estrategia del oficialismo para el mes de octubre transitaría esos carriles: un mínimo de proselitismo movilizador a la espera de que ningún hecho de la campaña propia o de la oposición altere el camino hacia la victoria del 28 de octubre.
La “apatía” surge en dos diarios
El domingo siguiente, el 7 de octubre, el periodista Fernando González firmó una nota en Clarín que comenzó así: “A 21 días de la elección presidencial, podemos calificar a esta campaña como la más apática de la historia reciente de la democracia”. La afirmación no tuvo sustento más que la opinión personal del periodista. Ese mismo día, en el mismo diario, Eduardo van der Kooy señaló que “dispuestos a correr esos riesgos, Néstor Kirchner y su mujer delinearon la estrategia: presentar a ella como la posibilidad de un cambio sin turbulencias de gobernabilidad”. Párrafos después consideró que “hay una sociedad que atisba con bastante indiferencia, que todavía soslaya el último domingo de octubre”. Otra vez, el texto no se apoyó en algún estudio o dato concreto.

Ese mismo domingo, en Página/12, también se pudo observar textos referidos a la supuesta “apatía”. Mario Wainfeld comenzó su análisis así: “Cuesta creer que falten tres semanas para las elecciones presidenciales. El desinterés es palpable, la desmovilización casi absoluta”. Mientras que Fernando Cibeira afirmó: “Nadie recuerda una campaña electoral de menor voltaje” e hizo lugar para que distintos especialistas opinaran sobre “la falta de clima” electoral.

O sea, ese domingo, el 7 de octubre, comenzó la construcción de la “apatía” en dos diarios: Clarín y Página/12. Hasta ese momento, ninguno de los otros matutinos habían registrado en sus páginas el concepto de “apatía”.
La construcción sigue adelante
El domingo siguiente, el 14 de octubre, la construcción del supuesto desinterés ciudadano (que hasta ese momento no estaba sustentado en ningún tipo de estudio concreto) siguió su camino.

En Clarín, Eduardo van der Kooy tituló su columna “Cambios que no rompen la apatía”. Señaló en el primer párrafo algunas movidas de candidatos opositores y en el segundo consideró que “aquellos serpenteos no han logrado todavía poner a salvo a la campaña de la monotonía y el aburrimiento”. Dijo respecto de esa apatía que “se trata de una percepción callejera que circula en todo el país y que resulta posible constatar”. Para ello difundió un sondeo de la firma Analogías en Santa Fe según el cual “casi al 52% de los ciudadanos les interesa aún ‘poco o nada’ la crucial votación del último domingo de este mes”. Luego se refirió a “la apatía y la prescindencia que se advierten”.Van der Kooy no especificó más detalles sobre el estudio de Analogías, ni tampoco quien fue el cliente que encargó ese trabajo.

Ese mismo día, en Página/12, Wainfeld afirmó: “Las movilizaciones o marchas masivas tienen su voz, pero hay otros modos de comprender: departir con organizaciones de productores, vecinales, sindicatos. Los periplos de los candidatos más visibles desechan ese mecanismo. Parecen obsesionados apenas por hablar o hacerse ver o producir una imagen con punch”. A renglón seguido, opinó que “la no campaña, a esta altura, es imbatible. La sensación dominante es que eso favorece a la favorita, los guarismos lo dirán. En todo caso, nadie quebró esa inercia que despilfarra un trance único en el sistema democrático”.

El domingo siguiente, el 21 de octubre, el propio Wainfeld recordó que “la ‘no campaña’ fue la táctica elegida por los Kirchner, seguros de la amplitud de su ventaja”. Y consideró que “el arco opositor no pudo o no quiso alterarla mucho, su jugada única fue bajar a Cristina Fernández del piso del 40 por ciento de los votos. Con inusual concordancia, todos los encuestadores dan por hecho que el oficialismo ganará en la primera vuelta”.
La Nación se suma a la construcción
El lunes 22, La Nación –que se había mantenido al margen de la construcción de Clarín y Página-, se sumó a la serie y superó a los otros dos matutinos ya que lo llevó a su título principal de tapa: “Crece la apatía: la gran mayoría no tiene interés en la campaña”.

Allí afirmó que “lejos de las pasiones que despertaba en otros tiempos, la carrera abierta para definir las máximas autoridades de la República parece sumida en la más abrumadora abulia ciudadana de la que se tenga memoria: de acuerdo con un estudio elaborado para La Nación por la consultora Poliarquía, siete de cada diez personas dicen que la política no les interesa y que no le prestan atención a la campaña”. La nota agregó datos técnicos de la encuesta: “el sondeo fue realizado entre el 11 y el 16 del actual, sobre un total de 1288 consultas, de las cuales 1116 fueron domiciliarias y 172, telefónicas. Los consultados son residentes en territorio argentino, en centros urbanos de más de 2000 habitantes, y mayores de 18 años”.

El diario decidió acompañar la nota del sondeo de Poliarquía con otro texto en el que consultó a distintos dirigentes opositores. Señaló que entre ellos “admitieron la existencia de una fuerte apatía de la sociedad hacia la política y, en particular, hacia la campaña electoral”, aunque “ninguno aceptó tener ningún tipo de responsabilidad en la generación de ese espíritu de escepticismo ciudadano, sino que, por el contrario, responsabilizaron al gobierno de generar esa situación al instalar en los medios de comunicación la idea de que las elecciones ya están definidas en favor de Cristina Fernández de Kirchner”.

El candidato Alberto Rodríguez Saá le dijo a La Nación que la difusión de información relativa a la supuesta apatía se enmarcó en “la estrategia del Gobierno para establecer un pensamiento único de que estas elecciones ya están decididas, con la complicidad de los medios y las encuestadoras”. Gerardo Morales, candidato a vicepresidente de UNA (Lavagna) le señaló al diario que “la apatía es parte del juego kirchnerista” y que desde el Gobierno “instalan la idea de que ya ganaron”. Por su parte, Jorge Sobisch hizo un “mea culpa” por “no haber podido instalar un clima de elecciones”, aunque expresó que “lo cierto es que el Gobierno tampoco lo hizo por una cuestión estratégica, y los medios tampoco revirtieron esa intención”.

El miércoles 24, Joaquín Morales Solá publicó en La Nación una columna titulada “La apatía social debilita la democracia” en donde señaló: “Apatía social y desaparición de los partidos políticos. La Argentina lleva esos trastos en la maleta haciendo ya el último trecho del viaje hacia las elecciones del próximo domingo”. Concluyó que “es cierto que la apatía actual de la sociedad puede facilitar el trámite de la elección para los que mandan”.

El jueves 25 los diarios dieron cuenta de la falta de autoridades de mesa. La Nación tituló en lo alto de su tapa “Faltan autoridades en el 92% de las mesas porteñas”. Agregó que la Justicia electoral envió 17.751 telegramas, de los cuales 15.249 “fueron devueltos por no haber podido ser notificado el ciudadano designado para ser autoridad de mesa”. Como se puede observar, el grave inconveniente sólo afectó a la Capital Federal.

Aún así, La Nación consideró que esa situación es “un signo de apatía y de anomia”, tal como se tituló una nota firmada por Adrián Ventura. En el texto, el periodista consideró que “la democracia es un sistema exigente, que necesita de la gente; sin participación no hay democracia, sino un sistema electoral vacío de contenido. Pero debajo de esa apatía hay otro problema más profundo: la anomia. Los argentinos tendemos a esquivar las normas y el poder político, muchas veces, da el mal ejemplo”.

Ese mismo día, el diario publicó un editorial titulado “Cómo vencer la apatía ciudadana” en donde señaló que “una parte significativa del cuerpo social argentino se está dejando invadir por una actitud de indiferencia o desinterés ante el destino institucional y político de la Nación. Prueba de ese sentimiento son algunos sondeos de opinión pública que dan cuenta de un inusitado nivel de apatía ciudadana frente a los comicios presidenciales de este domingo”. Como se puede observar, el diario se tomó el tema muy en serio a punto de sentir la necesidad de pronunciarse editorialmente. Pero al referirse a “los sondeos”, no precisó que en realidad existía uno sólo: el de Poliarquía, que abarcó a 1288 argentinos, sobre un total de algo más 27 millones de ciudadanos en condiciones de votar.
Sobre el final, se suma Ámbito
El viernes 26, último día antes de que comience la veda electoral, Ámbito editó como título principal “Elige presidente un país apagado, vaciado y dividido en lo político”. En la bajada el diario habló de “una opinión pública desinteresada, apática, casi ajena a los acontecimientos electorales. Es asombrosa la ignorancia sobre lo que se vota el domingo”.
El rol de los medios
Hasta el viernes previo al comienzo de la veda, todos los periodistas aludidos, que se encargaron de destacar la supuesta “apatía” de la sociedad, evitaron analizar el rol que cumplen los medios a la hora de profundizar o atenuar ese desinterés -en caso de que efectivamente haya existido-, con la instalación de temas que día a día realizan desde sus títulos principales. Es decir, en paralelo a la construcción de la “apatía”, los medios no evaluaron su propia responsabilidad. Un simple relevamiento demuestra que los matutinos no dedicaron espacios importantes en sus portadas, en forma cotidiana, a la campaña electoral.

Por ejemplo, el viernes 19 de octubre –nueve días antes de los comicios- Clarín editó en lo alto de su tapa “España amplía la ciudadanía a nietos de inmigrantes”. El domingo 14, a dos semanas de votar, La Nación consideró que en su título principal debió editar “Detienen a tres adolescentes cada hora por cometer delitos”. El jueves 18, diez días antes de las elecciones, Página tituló su tapa “León de oro” en referencia a un premio otorgado al artista León Ferrari.

Las preguntas que subyacen, entonces, son: ¿Le dedicaron los diarios espacios principales de sus portadas a las propuestas de los candidatos, a generar polémicas entre ellos o a los avatares de la campaña? En caso de que efectivamente haya habido “apatía” ¿fueron los diarios –como principales formadores de agenda- responsables de profundizarla o hicieron el esfuerzo de intentar interesar a sus lectores en los distintos ejes proselitistas? ¿O fueron los diarios en principio quienes construyeron un supuesto mediático de “apatía”?

Diario sobre Diarios (DsD) releva día a día, para una de sus publicaciones pagas por suscriptores (Reporte Semanal), los títulos principales de los diarios Clarín, La Nación, Página/12 y Ámbito Financiero.

Según el relevamiento del mes de octubre (es decir, del mes de los comicios), Clarín publicó recién el domingo 21 su primer título principal con información electoral del mes: “Según 9 encuestas, Cristina gana en la primera vuelta”. Mientras que la primera vez que Página decidió llevar un tema electoral a su espacio central de tapa fue el martes 23 (“Cuando ser segundo es lo primero”).

La Nación, por su parte, hasta el domingo 21 sólo había publicado tres títulos con información electoral. El martes 2 editó “Fuerte incremento en el costo de las elecciones”, el miércoles 3 “Reclamó la Justicia más controles en las elecciones”, el viernes 12 “Nueva polémica por el uso de fondos públicos en la campaña”. Ámbito, en cambio, fue el diario que más veces llevó a sus títulos principales de tapa información sobre la campaña. Hasta el lunes 22, lo hizo en 12 oportunidades.

En la semana previa a los comicios, los diarios recién comenzaron a editar títulos principales de tapa con información electoral.

Es decir, los editores supieron un mes antes que la estrategia del oficialismo para la campaña fue, paradójicamente, “la no campaña” anunciada por Wainfeld en Página el 23 de septiembre. También conocieron que dentro de esa decisión oficial, estaba la premisa de hacer proselitismo mínimo (los diarios hablaron de “hacer la plancha” o “no hacer olas”). En paralelo hablaron de la supuesta “apatía” de la sociedad. Y para completar el cuadro, los diarios –hasta la última semana de octubre- editaron en sintonía con “la no campaña” (salvo las excepciones mencionadas de La Nación y Ámbito, dos diarios que no son multimedios). O sea, los matutinos aquí mencionados colaboraron en la construcción de una agenda mediática no proselitista. El “porqué” de esa actitud, es parte de un debate cuyos puntos de vista pueden ser varios, más allá de la fácil difusión de teorías conspirativas, que siempre son atractivas y de fácil elaboración.
En la radio ocurrió algo similar
La Escuela Terciaria de Estudios Radiofónicos (Eter) realizó un relevamiento de “los Panoramas Informativos del Mediodía de Seis Radios de Amplitud Modulada de alcance nacional” desde el 15 al 26 de octubre. Para el monitoreo incluyó las siguientes emisoras: Radio Diez (Hadad), Radio Mitre (Grupo Clarín), Radio Del Plata (Tinelli y otros), Radio Nacional (Estado Nación), Radio AM La Red (Grupo Uno) y Radio Continental (Grupo Prisa).

En el informe emitido al final del monitoreo, sorprende observar que las radios relevadas por Eter tuvieron un comportamiento similar al de la prensa gráfica. Esa observación es de DsD, ya que Eter no comparó radios con diarios.

Según el estudio, en esas dos semanas previas a los comicios, las principales radios AM dedicaron a las “noticias elecciones” sólo un 28% de sus informativos del mediodía, mientras que “otras noticias” se llevaron el 72% restante.

DsD no accedió a ningún estudio que revele la cantidad de espacio que la televisión le dedicó a los temas electorales en el mes de octubre, por lo que no se puede sacar una conclusión al respecto. Sí se puede señalar que en la televisión abierta no hay programas periodísticos que tomen como eje la política y la economía (a excepción de “Tres poderes” de Luis Majul, Maximiliano Montenegro y Reinaldo Sietecase por América), por lo que la información política suele formar parte de los noticieros y, dentro de ellos, son las noticias que menos cantidad de tiempo consumen.
Finalmente, Miguel Wiñazki se hizo la pregunta
Recien el viernes 26, un periodista de un diario reflexionó sobre el rol de los propios medios a la hora de cubrir la información electoral. Fue Miguel Wiñazki, editor de la sección “Medios” de Clarín, que ese día firmó una nota titulada “¿La cobertura de la campaña fue mayor que el interés de la gente?”.

Allí señaló: “La gente parece haberse sentido mas atraída por el Mundial de Rugby que por las elecciones del domingo. ¿La apatía es producto de la baja intensidad de la cobertura mediática, o la cobertura de la campaña fue de alta intensidad y aun así no suscitó el interés de la gente?”.

Wiñazki consultó a “Adriana Amado Suárez, especialista en análisis de Medios” quien consideró que “a pesar de que los diarios se ocuparon intensamente del tema, dedicándole tapas casi cotidianamente, y con un promedio de 12 notas por día referidas al tema, el ranking de noticias más leídas nunca fue encabezado por los temas electorales. De hecho, investigaciones muestran que las noticias de las candidaturas nunca fueron recordadas por más de un 5% de los entrevistados”.

También le preguntó a “Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, y experto también en análisis de campañas electorales” quien, en cambio respondió que “Hay un fuerte paralelismo entre el desinterés frente a los comicios evidenciado por la gente y la cobertura de los medios. Estos han cubierto las campañas e informado sobre ellas. Pero la mayoría de las veces lo han hecho en páginas interiores, que son menos leídas. Temas como el Mundial de Rugby opacaron la elección, pero ello fue ante todo una decisión de la opinión pública".
Fin de la apatía
La construcción de la “apatía” empezó a languidecer días después del acto electoral. Sirvió para que el candidato López Murphy explicara el 28 por la noche, frente a la TV porque su lista sacó 1,45 puntos porcentuales según el escrutinio provisorio. También para que -quien fuera finalmente la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner- un día antes que empezara a regir la veda electoral mencionara que para ella “no hay apatía, sino que los argentinos, están tranquilos”. El último registro de “apatía” quedará en los archivos asociado al dato provisorio de “ausentismo” electoral que entendieron algunos periodistas venía como anillo al dedo para articular en el tiempo post electoral.

El diccionario dice que “apatía” es “desgano, falta de energía”. Todos los puntos de vista son válidos. Pero el relevamiento muestra que los medios de comunicación aquí mencionados contribuyeron a construir lo que podríamos denominar la “apatía mediática”. Es decir, desgano, falta de energía periodística para verificar estudios, certificar sensaciones de Jujuy a Tierra del Fuego, de Cuyo a la Mesopotamia. Y preguntas sin respuestas: ¿y el corte de boletas extendidos en varios distritos? ¿qué es? ¿Desgano? ¿Y la cantidad de intendentes no reelectos en el conurbano bonaerense? ¿Es falta de interés? Son solo algunas de las respuestas que el periodismo argentino podría ensayar a contrapelo de la apatía.

Al menos sabemos que no todos son apáticos.
DsD 1 - 11 - 2007
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