A menos de un mes que concluya el mandato del Presidente
La “corrupción” entró en la agenda sólo
en el último año del gobierno de Kirchner
Coimas, corrupción y escándalos. Palabras habituales en el periodismo argentino de la segunda mitad de los años 90. El DsD presenta un relevamiento de las denuncias periodísticas sobre esta temática durante la actual administración. Algo queda en claro: sólo seis noticias impactaron en la agenda, y todas conformaron series informativas exclusivamente en el último año de la gestión Kirchner. ¿Y antes qué? Medios y periodistas que firmaron las notas sobre casos y hechos que, por recientes, siguen aún en sede judicial. ¿Por qué en el último año? Reflexiones de Fernández Díaz y Tenembaum.


La “corrupción” se instaló en las portadas de los diarios y fue eje de la agenda mediática recién en el último año del gobierno de Néstor Kirchner. En los años previos, hubo algunos artículos que llegaron a las portadas, pero ninguno logró tener una presencia sostenida en la agenda. Lo que queda claro es que las principales empresas periodísticas con sede en la Capital Federal decidieron jerarquizar la información referida a supuestos casos de corrupción sólo en 2007.

Las noticias que sí lograron armar agenda – y series informativas, es decir, con títulos principales de tapa diarios- en cuestiones referidas a la “corrupción” fueron las siguientes: el “caso Skanska”, el “caso Greco”, la “bolsa” de Felisa Miceli, las acusaciones de “irregularidades” contra Romina Picolotti, una denuncia por “contrabando” contra la ministra Nilda Garré y la “valija” con 800.000 dólares del venezolano Guido Antonini Wilson. Muchos de esos casos, coexistieron en el tiempo. Así fue que por primera vez en los cuatro años de mandato de Kirchner, los matutinos dedicaron páginas enmarcadas en cintillos y/o volantas con la palabra “corrupción” para editar algunas de esas noticias.

En 2005, hubo un hecho que armó agenda: las valijas con cocaína que fueron a España a través de la compañía aérea, Southern Winds. Pero los diarios editaron el caso, primero desde un lugar meramente “policial” con connotaciones de “narcotráfico”. Con el paso de los días, los medios pusieron la lupa en supuestas irregularidades en la Secretaría de Transportes, que encabeza Ricardo Jaime, y subrayaron la “falta de control”. La información estuvo enmarcada en un “escándalo”, aunque los diarios se cuidaron de no utilizar la palabra “corrupción”.

A partir de aquí, Diario sobre Diarios (DsD) presenta los casos de supuesta corrupción que armaron agenda en el último año del gobierno de Kirchner, con todos los detalles: cuál fue el medio que tuvo la primicia, quiénes se plegaron a la investigación, qué diarios llevaron esos temas a sus tapas y quiénes los mantuvieron en su interior. También se relevaron los casos que se publicaron antes de 2007 pero que no lograron armar agenda mediática y fueron sostenidos brevemente sólo por uno o dos medios, en general, al interior de sus ediciones.

Vale una aclaración: como la totalidad de los casos aquí mencionados aún están en sede judicial, el uso de la palabra “corrupción” en esta nota no debe entenderse como un descalificativo a personas y/o instituciones públicas o privadas aquí señaladas, cuyas referencias se hacen al solo efecto de reseñar información que ha sido publicada previamente por los respectivos diarios. Por último, cuando se mencionan los casos de supuesta corrupción se recorta esa temática para este relevamiento sólo a temas en los cuales haya alusión a funcionarios.

Para facilitar la lectura de un relevamiento muy extenso en estos vínculos se presentan las reseñas de los casos:

Skanska

Greco

la bolsa de Miceli

Picolotti

Nilda Garré/venta de armas

valija de Antonini Wilson.

Finalmente en el enlace siguiente se pueden leer los casos anteriores a 2007 que no lograron armar agenda.

Para brindar aquí una síntesis, se puede señalar que las denuncias de presunta corrupción o irregularidades alcanzaron una difusión destacada en 2007. Si bien el primero de esos casos, fue Skanska difundido en noviembre de 2006 por Perfil, se lo puede mensurar como perteneciente al 2007, porque sólo en este año fue tomado por el resto de los matutinos porteños. El periodista que reveló Skanska fue Carlos Russo, que curiosamente a la hora de su publicación no era parte del “staff” del dominical sino que se desempeñaba en el semanario “El Federal”, un temático general especializado en temas del agro. Tiempo después Russo se incorporó a Perfil, donde aún hoy desempeña sus tareas.

De las seis denuncias periodísticas, las primicias corresponden a los siguientes medios: dos a Perfil (Skanska y la bolsa de Miceli, escrita por Jorge Lanata); una a Ámbito y La Nación (Caso Grecco); una a La Nación (Garré contrabando de armas); una a Clarín (gestión de Picolotti) y la restante a la señal Todo Noticias del Grupo Clarín (valija de Antonini Wilson, difundida por el periodista Edgardo Alfano).

Otro aspecto interesante que surge del relevamiento es que de los seis casos, dos de ellos obtuvieron repercusiones disímiles al resto. Son los casos de Nilda Garré y el supuesto contrabando de armas y el que refiere a la gestión de Romina Picolotti. En el primero de los casos, se trató de la serie informativa más breve de las seis, donde el hecho de que el juez Tiscornia fuera quien impulsara la causa aún estando pendiente en el Consejo de la Magistratura el análisis de un juicio político en su contra por un supuesto caso de coimas, llevó a los matutinos, al hacerse cargo de la denuncia de La Nación, a tomar distancia y calificar como “polémico” al magistrado. En el otro caso, el de Romina Picolotti, el hecho de que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández cuestionara el trabajo del periodista Savoia con términos personales descalificativos, la repercusión de la nota se tiñó con el rechazo de los cargos al periodista, expresiones de solidaridad con el profesional por parte de instituciones del sector y hasta cuestionamientos a Clarín por parte de Ambito Financiero. Es decir que cuando un funcionario o uno o más medios de comunicación “politizan” la denuncia cuestionándola, el impacto en la agenda se desnaturaliza y con el tiempo pierde espacio mediático más rápidamente que lo habitual.

Merecen mencionarse los periodistas que investigaron y firmaron las notas en estos seis casos. Ellos son: Carlos Russo (Skanska); Rubén Rabanal de Ambito Financiero y Gustavo Ybarra de La Nación (Grecco); Jorge Lanata (Bolsa de Miceli); Claudio Savoia (gestión de Picolotti); Gabriel Di Nicola (Garré contrabando) y Edgardo Alfano (valija de Antonini).

Otro aspecto interesante es que de los seis casos, dos de ellos fueron difundidos por un periodista de televisión y por un columnista. Son los casos de Alfano (TN) y Lanata (Perfil), los cuales constituyen antecedentes que desde esos espacios se pueden obtener y difundir primicias. Es para subrayar que de igual modo, el caso Grecco fue difundido por periodistas parlamentarios, que atentos a una sesión publicaron los primeros datos de una supuesta irregularidad. Fue el caso de los periodistas Rabanal (Ambito) e Ybarra (La Nación).

Es decir, que de las seis denuncias sólo tres de ellas fueron originadas desde periodistas o equipos de redacciones centrales de diarios (Skanska; Picolotti y Garré contrabando). Este detalle revela por sí mismo, cierta debilidad en los equipos de investigaciones periodísticas que se dedican a esas temáticas en los diarios. Otro dato: las revistas o semanarios de interés general especializados en política y economía no lograron instalar ninguna denuncia en la agenda periodística en los últimos cuatros años. Al leer la síntesis de los "temas que no armaron agenda", se puede comprobar que antes de 2007, la revista Noticias intentó sin éxito instalar temas de irregularidades o corrupción.

Durante este período se registraron reflexiones publicadas acerca del periodismo y la corrupción. Son las siguientes.

Dos periodistas se refieren a la prensa y la corrupción
Ernesto Tenembaum publicó una nota en la revista Veintitrés del 15 de marzo de 2007 titulada “Taxi”. Allí se opuso a los que plantean que en los ‘90 el periodismo denunciaba mucho más actos de corrupción que en la actualidad. Como ejemplo, enumeró los “los hechos serios” publicados en los últimos meses acerca del gobierno de Kirchner: “el escandaloso enriquecimiento de José Luis Lingeri”, las sospechas de que el Gobierno “le perdonó irregularmente” una deuda a la empresa Aeropuerto 2000, “las evidencias de hechos de corrupción del gobierno de Maza”, “la documentada investigación sobre la existencia de una coima que la empresa sueca Skanska habría entregado al Gobierno” y “el intento de soborno a un revista por parte de dirigentes macristas”.

De todos modos reconoció una diferencia: antes “reaccionábamos de otra manera”. Al funcionario denunciado, “una nube de movileros no lo dejaba respirar ni a sol ni a sombra”, los diarios “ubicaban a sus mejores periodistas detrás del asunto”. En cambio ahora, “se publican cosas y todo termina ahí”. Consideró que “por mas que un gobierno sea completamente honesto, cualquiera de los hechos señalados al comienzo son noticia”. Por lo tanto, llega a la conclusión de que “el periodismo hace bien su trabajo, pero no tan bien como antes, cuando hacía bien su trabajo”.

En tanto, el 7 de junio (Día del Periodista) de 2005, La Nación reprodujo en su página de opinión un discurso del secretario de redacción del diario, Jorge Fernández Díaz, en un panel organizado por ADEPA. Allí el periodista, entre otras cosas, señaló que “la corrupción se transformó, por esos años, en el gran tema central. Y seamos justos: el periodismo hizo aportes extraordinarios en esta materia. Investigó con rigor y con valentía y ayudó a oxigenar la política argentina. Hay innumerables ejemplos de periodistas rigurosos que han hecho aportes notables. Y hay muchos periodistas que fuimos perseguidos por contar la verdad en aquellos años calientes”.

Agregó: “Sin embargo, de la sana costumbre de la investigación se pasó al ‘periodismo de denuncia’. Derribar ministros, diputados y concejales se convirtió en un deporte periodístico. Rendía en materia de rating y en circulación, era premiado, conllevaba un gran prestigio, y entonces todos quisieron hacer una muesca en su arma. ‘¿Cuántos políticos derribaste vos? ¿Cuatro? Yo, nueve’.

“Esa actitud – añadió - bastardeó al periodismo de investigación. Y mucho tuvo que ver que la televisión se haya apropiado de su tecnología y de su modus operandi y que lo haya hecho, más allá de algunas excepciones, de manera frívola. Todos tenían en aquellos tiempos un ‘papelito’, es decir, un expediente de un político en un juzgado. Se arrojaba por la ventana a un juez a las ocho de la noche, se le ponía una cámara oculta a un fiscal a las nueve, se denunciaba a un ministro a las diez y se obligaba a renunciar a un funcionario a las once. Eso ocurría todos los días. Había un Watergate berreta cada sesenta minutos. En eso se había convertido el periodismo político. Tire al blanco, que no hay problema”.

Y concluyó: “Admitamos este pecado: había gatillo fácil en la prensa argentina, y se produjeron verdaderos estropicios en nombre de la libertad de expresión”.
DsD 22 - 11 - 2007
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