Zona Dura: 2 de noviembre de 2009 I al DsD I

El periodismo y las “newsletters”

Preguntas sin respuestas en el caso Pagni

Foto: agrositio.com
Foto: agrositio.com

Un hecho confuso y oscuro sacudió al periodismo recientemente. Igual que en otras oportunidades cuando es el propio periodismo el centro del escándalo, el tema rápidamente sale de agenda. Y nadie investiga, ni vuelve sobre el tema. Diario sobre Diarios (DsD) presenta aquí una síntesis de esos hechos, de la forma más accesible posible: para que todos puedan comprender. También algunos interrogantes que aún no fueron respondidos.



El “martes 13” sigue dando argumentos para aquellos que creen que trae mala suerte.

El columnista de La Nación, Carlos Pagni, lo sufrió en carne propia, aunque se desconoce si a partir de ahora dará crédito a la superstición. El pasado martes 13 de octubre, un programa periodístico que se emite por el estatal Canal 7 puso al aire un video anónimo, filmado con cámaras ocultas, que se encontraba alojado en el sitio YouTube.

Se trató del programa “6 en el 7 a las 8”, conducido por María Julia Oliván, que tiene como panelistas, entre otros, a Sandra Russo y Orlando Barone y es producido por Diego Gvirtz, el mismo de “Televisión Registrada”.

En la filmación, dos falsos empresarios aparecen (con sus caras pixeladas y con diversas tomas ya editadas) interesados en que se difunda información negativa sobre la petrolera YPF. El relato de la cinta incluyó una entrevista con el consultor Fabián Falco, quien –siempre según el anónimo- recomendó al periodista Carlos Pagni para asistirlos. Por último aparece el periodista Juan Manuel Romero –vinculado con Pagni- cobrando por haber presuntamente accedido a publicar la información pedida por los falsos empresarios.

Según el video anónimo, Pagni habría publicado cuatro notas en La Nación, con información negativa hacia YPF brindada por los falsos empresarios, en notas editadas en el diario en enero, junio y julio de este año. La primera de ellas sería la publicada el 5 de enero bajo el título “Otro dilema para Kirchner”. La segunda, del 11 de enero, titulada “Una tregua con el campo para evitar la pesadilla perfecta”. La tercera se tituló “En el reino de Kirchner, el mercado es él” y se publicó el 15 de junio. Por último, la cuarta se editó el 6 de julio bajo el título “La desvariada política energética”. En todas, hubo referencias negativas hacia YPF.

El hecho tuvo profunda repercusión entre los periodistas porteños – pese a que los panelistas del programa se mostraron disconformes con el contenido y no avalaron los sucesos allí presentados- y generó una primera lectura: el Gobierno nacional ataca desde su televisión pública a un periodista crítico con la actual administración.

Diario sobre Diarios (DsD) no editará en este espacio esos videos ni siquiera un vínculo hacia ellos. La razón es que este trabajo no apunta a descalificar a las personas aquí mencionadas, como si -entendemos a todas luces- buscó hacerlo la filmación anónima aludida. Se trata aquí de analizar algunos aspectos relacionados con el ejercicio del periodismo.

Por último, cabe mencionar que DsD intentó en vano comunicarse con los protagonistas de esta historia: Sergio Resumil (gerente de Coordinación de Comunicación y Relaciones Externas de YPF), Alejandro Di Lázzaro (director de Comunicaciones y Prensa de la petrolera) y el ya mencionado Falco. Ninguno de los tres respondió al convite. Mientras que Pagni contestó cordialmente que no tiene mucho más que decir que lo ya escrito por él en La Nación.

De igual modo, DsD tomó contacto con varios directores de comunicación (DirCom); y al menos con otros cuatro periodistas que tratan habitualmente con algunos de los protagonistas de esta historia.

Las fuentes en este caso contribuyeron con sus puntos de vista a plantear algunas dudas que surgen del entredicho. Se trata de interrogantes de profesionales experimentados, que con su simple formulación tal vez permitan asistir al lector no tan avezado a una mayor y mejor comprensión de los hechos.

Esa es la única intención del presente trabajo.

La reacción

Al día siguiente de la difusión del video, el miércoles 14 de octubre, los diarios publicaron notas al respecto. La Nación, editó una titulada “Agravia Canal 7 a un columnista con un video anónimo”.

Sostuvo: “Cabe destacar que las notas de La Nación a las que hace referencia el video anónimo fueron publicadas en enero, junio y julio de este año, es decir, hace 9, 4 y 3 meses, y ninguna de ellas fue desmentida hasta la fecha”. Y afirmó que “las imágenes de las cámaras ocultas (cortadas, pero cuidadosa y profesionalmente editadas) no muestran en ningún caso al columnista en situaciones que pudieran corroborar las graves e injuriosas acusaciones sobre corrupción que se hacen a través de placas impresas y de una voz en off”.

Clarín y Crítica también consignaron en sus ediciones la información. También se publicaron notas solidarizándose con Pagni: tres de ellas fueron en Perfil, firmadas por Jorge Fontevecchia, Alfredo Leuco y quien fuera jefe de Pagni en Ambito, Roberto García. También el Foro del Periodismo Argentino (Fopea) se expidió al respecto a través de un comunicado. Varios de esos pronunciamientos recordaron denuncias de amenazas, intervenciones telefónicas y supuestos casos de espionajes que en los últimos días parecen haberse incrementado en la Argentina. Por ejemplo, las que sufriera el propio Pagni en episodios anteriores o las denuncias de algunos dirigentes opositores como Eduardo Duhalde.

Pero fue Página/12, con la firma de Raúl Kollmann quien difundió información brindada en “off” por directivos de YPF. Desde el título, la nota consignó la posición de la petrolera: “Igual hubo una operación”.

En un párrafo de la nota se leyó: “En YPF afirman que es cierto que el video es anónimo y hecho en forma más que oscura. Sin embargo, advierten que es una prueba de que se armó una operación periodística en su contra. ‘Fíjese que se reúnen, pactan, corre dinero y pocos días después de la cámara oculta sale una nota en La Nación en la que dicen, por ejemplo, que la Anses va a poner dinero para que YPF pague un bono. Una mentira atroz. Pocos días más tarde, nuestra empresa pagó el bono con fondos propios. Y después de la grabación también Pagni vuelve a publicar una nota en la que dice que Transportadora de Gas del Norte está en dificultades por falta de pago de YPF. Si esto es un armado falso, lo decidirá la Justicia, pero hay que investigar, no nos vamos a quedar con las manos cruzadas’, manifestaron en la sede central de YPF en Puerto Madero”.

La respuesta de Pagni

Tres días después de la difusión del video, el sábado 17, Pagni dio su versión de los hechos en una nota titulada “Respuesta a un video anónimo y agraviante”

En el primer párrafo acusó al Gobierno nacional. Señaló que “Durante toda la tarde del martes pasado padecí la desagradable sensación de ser víctima de un ataque anónimo (…) Al caer la noche, el Gobierno me sacó de esa desazón, haciéndose cargo del montaje colado en la red. La TV Pública, es decir, Canal 7, lo difundió en su horario central, durante un programa denominado 6, 7, 8. El video había dejado de ser anónimo. El Gobierno lo había hecho propio difundiéndolo en la televisión oficial”.

Afirmó: “Las escenas que aparecen en el video son secuencias, manipuladas hasta la adulteración, de dos reuniones que tuve el 23 de diciembre de 2008 y el 20 de enero pasado, con dos personas que se presentaron como financistas de un fondo de inversión radicado en Miami. Uno de ellos se identificó como ‘Horacio Menendez. Staff Senior Advisor IGSTONE Funds Management’. Consignaba el número de teléfono 786-871-1131 de los Estados Unidos y el celular local 3240-3650. Estos individuos me contactaron a través de un agente de prensa, Fabián Falco, que me llamó para decirme que había dos personas que tenían información sobre la familia Eskenazi, y que querían hablar del tema. Los Eskenazi son los socios locales de YPF, controlan el Banco de Santa Cruz y tienen un estrecho vínculo con los Kirchner”.

El columnista lleva a sus fuentes al diario

En un párrafo, Pagni afirma: “La primera reunión tuvo lugar en el hotel Alvear a las 11.40 de la mañana. El supuesto Menendez y su acompañante dijeron que pertenecían a un fondo que compró deuda de Metrogas, y que tenían documentado que los Eskenazi habían comprado también pasivos de esa compañía, que serían negociados con ventaja para ellos, ya que YPF es accionista de la distribuidora. Les respondí que, dada la delicadeza del tema, prefería evaluar la información con alguna autoridad de La Nación. Les propuse, entonces, tener una reunión en el diario” de la que participaría el presidente de La Nación SA, Julio Saguier.

“Enseguida fui a informar a mis superiores en el diario que la entrevista no se realizaría. Les manifesté también la rareza de todo el episodio y mi sospecha de que fuera una patraña con la intención de perjudicarnos, al diario y a mí. A partir de ese momento perdí todo contacto, directo o indirecto, con esos supuestos empresarios”, culmina el relato Pagni.

“Un periodista relacionado” y “un informe político”

En otro párrafo de la nota, Pagni afirma que luego de romper cualquier tipo de relación con los falsos empresarios, ellos “contactaron a un periodista relacionado conmigo, Juan Manuel Romero”. Pagni no explica qué es un “periodista relacionado”.

La vinculación entre Pagni y el “periodista relacionado” la puntualiza el columnista en el siguiente párrafo, cuando dice que a Romero, los falsos empresarios “le pagaron por un informe político de mi autoría que ese periodista distribuye habitualmente”.

Las notas que no se desmienten

Al referirse a las notas que según los videos incluyeron información negativa sobre YPF a pedido de los falsos empresarios, Pagni afirma: “Nada de lo publicado fue desmentido desde entonces”.

La réplica de YPF

El domingo 18, un día después del descargo de Pagni desde las páginas del diario La Nación, YPF publicó en todos los diarios una solicitada titulada “YPF frente a las mentiras”, en donde agregó aún más notas en las que el periodista aludió en forma negativa hacia la petrolera.

En la solicitada, YPF señala que “Carlos Pagni escribió durante los últimos diez meses 11 artículos en el diario La Nación, en los que parece querer erosionar la imagen de la compañía y de sus accionistas. Resulta curioso que sea el propio Pagni quien admita que un ex directivo de YPF como Fabián Falco haya sido el nexo con nefastos personajes que tenían como único objetivo aportarle ‘información sobre la familia Eskenazi’”.

Añadió: “Desde noviembre de 2008, cuando Fabián Falco dejó la compañía, Pagni jamás se comunicó con ningún representante de YPF a fin de validar su información, como lo establece el Manual de Estilo del diario La Nación y las más elementales reglas de la profesión” y concluyó terminante: “Todo tiene un límite. A Pagni lo desmiente la realidad”.

Pagni retruca

El lunes 19, el columnista firmó una segunda nota: “Respuesta a la solicitada de YPF”. Concluyó así la contienda pública que se supone continuará en el terreno judicial ya que hay al menos dos causas iniciadas, una por YPF y la otra por el propio periodista.

Pagni dijo allí: “Me llama la atención (…) que YPF haya decidido formular salvedades con tanto retraso: entre tres y nueve meses después de la publicación de esas afirmaciones. También encuentro curioso que, para hacerlo, haya elegido la semana en que la TV oficial divulgó con llamativa insistencia un video-montaje anónimo con agravios contra mi persona, hecho con cámaras ocultas y editado con muy mala fe”.

Pagni admitió allí una serie de imprecisiones en las cifras que publicó en distintos artículos, aunque ratificó buena parte de la información publicada en las notas objetadas por la petrolera.

En ese texto, Pagni da por primera vez una explicación “al lector”, en este caso sobre el porqué de su profusa producción de información crítica hacia YPF: “siempre, como columnista, he sido muy crítico de que la familia Eskenazi se haya convertido en el socio local de YPF”.

Dos frases en un mismo contexto

En el contexto del “caso Pagni”, dos periodistas escribieron notas en que hicieron reflexiones sobre el oficio periodístico.

Uno fue Horacio Verbitsky en Página/12. En un pequeño recuadro se refirió al hecho de apoyar a la nueva ley de medios y, a la vez, ser presidente del CELS: “En un ambiente en el cual hay periodistas que hacen publicidad de bienes o servicios, actúan en teatro de revistas, difunden videos anónimos con cámaras ocultas o editan newsletters que venden a las empresas sobre las cuales escriben en sus grandes medios, la defensa de los Derechos Humanos no plantea ninguna incompatibilidad”.

Otro fue el secretario de redacción de Perfil, Javier Calvo, quien señaló: “Me avergüenzan los colegas y medios que usan una tarea apasionante (el periodismo) con el propósito de hacer negocios, traficar influencias, extorsionar y operar políticamente, abandonando escrúpulos profesionales y éticos”. Y agregó: “Sería deseable que nosotros mismos, los periodistas, podamos crear y ocupar espacios para discutir y transparentar nuestro trabajo de cara a los destinatarios del mismo: la sociedad. Porque la falta de autocrítica nos quita autoridad para criticar”.

Fueron las únicas dos notas –firmadas por periodistas- que fueron apenas un paso más allá del lógico repudio a la operación de los videos anónimos.

Un debate solapado

El repudio al video anónimo no puede ni debe ocultar otros debates. Por ejemplo, la existencia de columnistas políticos que suman ingresos propios comercializando publicaciones del tipo “newsletters”. Se trata de unos aspectos más polémicos, más cuestionables y menos abordado del oficio periodístico.

Otro aspecto igual o peor en términos de desgaste de la profesión, es la profusión de “periodistas empresarios” que -o bien ellos o sus “productoras”- que buscan publicidad oficial y privada para distintos programas de radio y TV. Como la mayoría de esos programas son en horarios marginales y tienen naturalmente baja audiencia, en el medio profesional se sabe que logran reunir publicidad porque los anunciantes apuntan a otros fines. En primera instancia, los periodistas no son responsables de las condiciones que pone el mercado: de pronto tienen posibilidades de sumar ingresos con programas de radio o televisión, nada se los prohíbe.

En todo caso, sacan provecho de un fenómeno que comenzó en la década del 90 y que se lo conoce como “el loteo” de espacios en los medios electrónicos. Esta modalidad tuvo algún abordaje (incipiente y parcial) en el libro “Propaganda K” de la periodista María O´Donnell y en el documento de la Asociación por los Derechos Civiles “El precio del silencio” en el capítulo titulado “periodistas empresarios”. El fenómeno se profundizó a tal punto en nuestro país, que ahora jovencitos profesionales andan con su carpeta de comercialización bajo el brazo buscando una pauta, aquí o allá.

Los propietarios de los diarios lo permiten. Nada hay de ilegal en ello. Fernando Ruiz en su libro “El señor de los mercados – Ambito Financiero y el poder del periodismo económico” (El Ateneo, 2005) explica este fenómeno en el diario de Julio Ramos. “La obsesión por la ética no es una característica distintiva de este diario. En varias entrevistas, Ramos y otros periodistas del diario se refirieron a la ética profesional con cierto desdén, como algo supuestamente ingenuo en un país como la Argentina”.

Y agrega que en el diario “hubo jefes de redacción que buscaban avisos, que publicaban información pagada por las fuentes o que invertían en los mercados sobre los cuales informaba y opinaba. Cualquiera de esos actos hubiera terminado con la carrera de un periodista en los principales diarios económicos del mundo. Un secretario de redacción aclaró para este libro que Ramos estimulaba que buscara avisos, pues le decía que eso redundaba en beneficio de todos (…) había existido la permanente tentación del enriquecimiento extraperiodístico, y por eso la información cotidiana se teñía de dudosa credibilidad. Eso ocurría también en otros diarios de Buenos Aires, pero en Ambito la autoridad máxima tenía una tolerancia diferente”.

En ese ambiente periodístico se formó Pagni. Allí también adquirió conocimientos sobre economía (tiene la versatilidad de escribir de esta temática con tanta solidez como de política, algo no habitual en el resto de los columnistas) y el humor corrosivo que aplica en sus notas. Todas marcas de fábrica del diario de Ramos.

Pero en La Nación nadie puede darse por sorprendido: en el propio sitio web se describe a Carlos Pagni de la siguiente forma: “Presta servicios de consultoría política para instituciones y empresas del país y el exterior”.

Preguntas sin respuestas

Así y todo hay preguntas que nadie quiere responder.

Por ejemplo, ¿por qué un periodista tendría que llevar a sus fuentes al diario para que dialogue con sus directivos? ¿No debería ser el propio periodista el que analice esos datos y, en todo caso, luego consultarlo con la jerarquía del matutino? ¿No se hizo siempre así?

Pagni omite cualquier tipo de explicación sobre ese “informe político de mi autoría” que Romero supuestamente “distribuye habitualmente”. DsD dialogo al menos con 3 directores de comunicación que coincidieron en que compran la newsletter política de Pagni, no tanto por la información que allí se publica sino con el objetivo de mantener una relación de cordialidad con el periodista. Todos los consultados por DsD entienden que el “informe político de mi autoría” que dice Pagni, no es otra cosa presuntamente que su propia newsletter.

Otro interrogante se plantea cuando el columnista de La Nación dice en su primera nota (antes de la solicitada de la empresa) que la información que publicó sobre YPF no fue desmentida.

El columnista recurrió así a una falacia muy extendida en el ambiente periodístico que sugiere que aquella información no desmentida es cierta. Todos los periodistas y profesionales que se desempeñan en ámbitos de comunicación públicos o privados saben que esto no es cierto: hay múltiples razones por las cuales no se desmiente una información publicada y esto no implica que sea cierta. A veces, por no darle mayor entidad a esa inexactitud, a veces por considerar que se trata de un simple error del periodista en su buena fe y muchas veces porque se sabe que la desmentida nunca será jerarquizada por el periodista o el medio, como la supuesta mentira o inexactitud.

Vale la pena preguntarse entonces ¿Cuándo no fue desmentida, la información era cierta? ¿Luego de que fuera desmentida, pasó a ser falsa?

Luego de la solicitada de YPF la totalidad de los medios de comunicación decidieron no seguir con esta controversia. Tal vez el lector no haya advertido que YPF es uno de los principales anunciantes del mercado.

Otra cuestión periodística interesante es observar que el columnista evitó aclarar en sus réplicas a la petrolera un punto central de la solicitada de la empresa: por qué desde noviembre de 2008 hasta el presente, nunca llamó a la empresa para verificar la información antes de publicarla. Más aun si se trata de un columnista del diario La Nación.

Otras dudas son las siguientes: ¿Cómo es que un columnista político tiene a su vez “un periodista relacionado”? ¿Qué significa eso? ¿En qué se basa tal “relación”? ¿Tendrán todos los columnistas políticos de los diarios a sus “periodistas relacionados”?

Jorge Fontevecchia hizo pública la interpretación que se hace en el medio periodístico del “informe político de mi autoría” que puntualizó Pagni. Señaló que “cuando se muestra a los empresarios camuflados pagando a Juan Manuel Romero, empleado de Pagni, supuestamente por la publicación de una nota en el diario La Nación, habría sido por el patrocinio de ese fondo de inversión en la newsletter del periodista”.

Como se observa, a Fontevecchia tampoco le parece raro que Juan Manuel Romero sea “empleado de Pagni” – según él sostiene- ni la existencia de “la newsletter del periodista” que accede a “patrocinios” de fondos de inversión.

Finalmente todos los periodistas consultados repararon en que una de las voces ausentes en la polémica fue la del diario La Nación, en donde escribe Pagni. El matutino no dedicó ningún editorial al tema, ni publicó ninguna nota firmada por alguno de sus máximos directivos.

Las fuentes consultadas por DsD afirman que, en realidad, “el diario habló con hechos”. Esto es, editó dos columnas de Pagni sobre el tema (una de ellas que comenzó desde el espacio del segundo título de tapa) y dos días después otra nota de Pagni ya sobre asuntos de la coyuntura política. El mensaje fue claro: aquí no pasó nada.

En fin, todo lo que aquí se dice, no son más que preguntas sin respuestas de nuestro deteriorado periodismo.

Pero hay muchas cosas que se podrían hacer para intentar recomponerlo: por de pronto, las empresas periodísticas deberían poner más atención sobre los periodistas de sus redacciones que tienen este tipo de “newsletter” como modalidad de ingreso por fuera del sueldo.

O intentar dilucidar el dilema que presenta el oficio de periodistas/consultores. O recomendarles la buena idea que tuvo Joaquín Morales Solá, el 17 de junio del año pasado, cuando comunicó a sus clientes que reciben la newsletter JMS que el servicio fue suspendido debido a “reiteradas filtraciones” de su contenido que en una oportunidad “llegó íntegra, pero a la vez tergiversada y manoseada a las más altas instancias políticas del país”.

Es mejor así: antes de que ocurra otro martes 13.