Apuntes sobre “Los seis principales”
A partir de este informe, se puede establecer que existe un grupo de seis diarios que tiene una circulación más sostenida e importante que el resto. Son matutinos en general de gran tradición y trayectoria aunque algunos de ellos fueron cambiando de manos a lo largo de los años. Veamos
El que hoy ocupa el primer puesto, La Voz del Interior de Córdoba, fue fundado en 1904 por Sivestre Rafael Remonda y su primer director periodístico fue José Naso. La familia Remonda lo sostuvo hasta 1997 cuando se lo vendió a la Compañía Inversora de Medios de Comunicación (Cimeco), una empresa entonces integrada por el Grupo Clarín, La Nación y el holding español Vocento. En 2007 se fue de la sociedad Vocento y en marzo de 2008 la empresa de los Saguier, por lo que hoy su propietario en exclusiva es el Grupo Clarín.
La Gaceta de Tucumán, el diario que ocupa la segunda posición, sigue en manos de sus fundadores: una parte de la tradicional familia García Hamilton. En varias oportunidades circularon versiones sobre una posible compra por parte de alguno de los grandes diarios porteños (el año pasado se insistió en que La Nación entraría con un porcentaje accionario), pero nunca se hicieron realidad.
La Capital de Rosario, conocido como “El decano de la prensa argentina”, también tuvo un cambio de propietarios. Fundado por Ovidio Lagos, sus familiares y descendientes lo manejaron hasta 1998. En 1997 estuvo a punto de comprarlo Cimeco (como había hecho con La Voz y Los Andes), pero la operación nunca se llegó a concretar por diferencias en el manejo administrativo entre la familia Lagos y Clarín y La Nación. Así fue como en 1998 lo adquirió el Grupo Uno (Vila – Manzano), quien lo mantiene hasta el día de hoy. En 1999 se sumó a la firma el empresario Orlando Vignatti.
El platense El Día no sufrió modificaciones. Fue siempre propiedad de Raúl Kraiselburd. Si bien éste se asoció en los 90 con Jorge Fascetto para algunos emprendimientos mediáticos, el diario siempre estuvo bajo su control. En efecto, cuando a fines del año pasado se separaron los socios, El Día volvió a ser propiedad exclusiva de Kraiselburd.
Los Andes de Mendoza tuvo un derrotero similar a La Voz del Interior. Fue fundado por la tradicional familia mendocina Calle y Elvira Calle de Antequera se mantuvo al frente hasta la venta a Cimeco, también en 1997. Como se dijo en el caso de La Voz, hoy Cimeco es ciento por ciento de Clarín, por lo que el matutino también es propiedad exclusiva del holding.
Por último, Río Negro fue fundado por el dirigente radical de la provincia homónima Julio Rajneri, quien fue el único propietario hasta hace unos años. Hoy en día, las acciones se dividen entre diversos integrantes de la familia Rajneri, mientras que Julio es el director periodístico del matutino.
Análisis por etapas históricas
El análisis estadístico elaborado por el especialista en ingeniería de calidad, Juan Pablo Romero Moreno, sugiere cuatro épocas en la venta general de diarios desde 1961 hasta la actualidad
La primera va desde 1961 hasta el “Rodrigazo”, donde hay una venta razonablemente estable de diarios; una segunda etapa, que va desde 1976 hasta 1995, en la cual el promedio de ventas es bastante similar, pero con un comportamiento mucho más ciclotímico; en la tercera etapa, que va desde 1995 hasta el 2002, la tendencia es fuertemente declinante; y una cuarta etapa, desde el 2003 hasta el 2009, donde la curva vuelve a subir, aunque en su último tramo vuelve a declinar. Esas tendencias parecen respetadas por la enorme mayoría de los diarios analizados.
Para hacer este análisis por etapas, se tomaron los ocho diarios que tienen la serie completa de cifras desde 1961 hasta el 2009 (Diario de Cuyo, Los Andes, El Litoral, La Capital, La Gaceta, La Nueva Provincia, La Voz del Interior y Río Negro). Después se ajustaron esas cifras teniendo en cuenta los años en que mayo tiene cinco domingos. A los efectos de este ejercicio, nos pareció que esos diarios son suficientemente representativos para analizar la tendencia nacional.

La primera etapa coincide con algo así como una era de oro de los diarios argentinos, coincidente con lo que ocurría en el mundo. El colapso económico que produjo el “Rodrigazo” impactó la circulación de los diarios mucho más que el colapso político que viene con el golpe en marzo de 1976. Fue un violento apretón a los ingresos de los lectores que transformó aparentemente la gestión de la economía de los hogares. La llegada de la dictadura engrisó a los diarios, y los hizo “entrar en cadena” como dijo Rodolfo Terragno en su momento, pero su circulación no fue tan impactada por esa hecatombe política.

La segunda etapa muestra una recuperación a los niveles previos al “Rodrigazo” en estos diarios, posiblemente a costa de muchos diarios que finalmente desaparecieron. Pero, a diferencia de la primera etapa, la volatilidad de la circulación se convierte en una nota característica. Se pierde la estabilidad en las ventas y hay una sucesión de curvas cortas, malas y buenas, que se entrecruzan, coincidiendo con el devenir ciclotímico de la economía nacional. Los picos más altos fueron la breve estabilización producida por el Plan Austral en 1986, y el shock de ingreso que produjo en una parte importante de la población la llegada del Plan de Convertibilidad desde 1991-1992.

La tercera etapa, que coincidía con la etapa de mayor periodismo de investigación posiblemente de la historia argentina, es severamente declinante. Desde la aparición de Internet a una crisis de consumo producida por los últimos años de la Convertibilidad pueden ser las dos explicaciones más gruesas para la caída en la venta que desemboca en la crisis social y económica del 2001.

En una cuarta etapa, la recuperación del crecimiento tras el 2003 incide directamente en un nuevo crecimiento de las ventas de diarios papel en todo el país, pero sin alcanzar los niveles de aquella edad de oro de los sesenta y setenta que hoy aparecen como imposibles.

Si se toma el promedio de cada etapa podemos ver cómo existe una tendencia general de decrecimiento en la circulación de estos ocho diarios, que son referentes indiscutidos del periodismo de las provincias en el país. De hecho, esos matutinos tienen las principales redacciones de sus respectivas ciudades y seguramente son responsables de la producción informativa principal que circula en la sociedad. El licenciado Romero Moreno expresa que “el desvío estándar y el coeficiente de variación nos muestran que los promedios de cada período son representativos. Se verifica una tendencia negativa a lo largo de los cuatro períodos debido al descenso del valor medio (promedio). La mayor caída se verifica entre el segundo y tercer período”.

Los diarios con mayor penetración
Por último, se intentó aquí realizar un ejercicio para poder evaluar la penetración de los diarios en las provincias en que son distribuidos. Se trata de analizar la presencia de diarios que tienen poca circulación a nivel nacional, pero con fuerte presencia en su provincia.
Para ello elaboramos un “índice de penetración” que compara la cantidad de lectores del diario con la cantidad de población adulta de esa provincia (obtenida del Indec), para de esa forma poder acercarnos a evaluar su grado de presencia. En este indicador entonces no importa la cantidad de ejemplares totales que venden, sino qué proporción de adultos mayores de la provincia probablemente lee esa edición papel.
Para esto se tomó un readership de tres lectores por ejemplar, después de hacer algunas consultas con editores. Es verdad que muchos diarios están identificados con sus ciudades y no tanto con su provincia, pero todos los incluidos en este grafico pretenden tener una circulación provincial.
De este cuadro surge que el diario con mayor penetración es La Gaceta de Tucumán, y después cambia notablemente el ranking. El Diario de Cuyo, de San Juan, ocupa el segundo lugar, y luego viene El Diario de la Republica, de San Luis y El Liberal, de Santiago del Estero. Cierra este ranking de los diarios de mayor penetración el diario de referencia de la ciudad de Santa Fe, El Litoral.

La realización de estos cuadros ha tenido como objetivo ofrecerlos para la discusión en la industria y en la academia. Hay que continuar construyendo los datos y las explicaciones que nos ayuden a entender mejor el presente y el futuro de un sector tan importante de la industria periodística.
Dos testimonios
Daniel Dessein (miembro del directorio de La Gaceta de Tucumán y vicepresidente de ADEPA)
La circulación de los diarios del interior del país (al igual que la de los medios porteños y la de los del Primer Mundo) ha caído en el último medio siglo. La irrupción de la televisión, luego la del cable y, en los 90, la de Internet fueron factores que incidieron significativamente en la evolución de las tiradas. Pero en los países latinoamericanos, las crisis económicas cíclicas y los quiebres de los procesos institucionales constituyen otros factores determinantes –los principales– en el comportamiento de la circulación. En los cuadros que marcan su evolución, podemos apreciar cómo interrupciones de gobiernos democráticos como la del 76 o crisis económicas como las del 89 o la de 2001 generan caídas abruptas en la venta de diarios seguidas de subas vertiginosas en momentos de recuperación que le dan a los gráficos la apariencia de un electrocardiograma. Si los comparamos, por ejemplo, con un cuadro que refleje la evolución de las tiradas estadounidenses, veríamos que en este último caso la evolución de los últimos 50 años tiene forma de un semicírculo sin grandes oscilaciones.
Lo más preocupante para la industria surge del análisis de la venta de diarios per cápita. En este caso la caída correspondiente al último medio siglo es el doble que la que refleja la caída de las tiradas. Entre las causas de esta disminución, además de las mencionadas, hay que incluir el descenso en el nivel cultural de la población, las falencias del sistema educativo y el cambio de hábitos de lectura.
En el cuadro que refleja la evolución de la venta de ejemplares de los seis principales diarios del interior podemos apreciar que estos tienen un comportamiento similar en las últimas cinco décadas. La excepción la configura Río Negro, cuyo crecimiento exponencial en sus primeras cuatro décadas se deben a su expansión territorial (de ser un diario de una localidad chica como General Roca se convirtió en el diario de toda la provincia y luego pasó a ser también el más importante de Neuquén). El pico alcanzado por los diarios a principios de los 90 deriva del rebote económico postcrisis y de ciertas medidas comerciales tomadas por los diarios en ese entonces. Los declives más recientes, en ciertos casos, se potenciaron por la aparición de nuevos competidores (como el Diario Uno, en Mendoza).
En el cuadro que registra los niveles de penetración de los diarios en la población de las provincias en que se editan, vemos que La Gaceta cuando menos duplica a los siete diarios que le siguen y septuplica al resto de los diarios consignados. La inserción del diario tucumano dentro de una comunidad que ha sufrido niveles de deterioro social y económico que superan con creces los promedios nacionales, está ligada a la composición de su redacción, a la preservación de su credibilidad y a la profesionalización de su management.
En su seno se formaron periodistas como Tomás Eloy Martínez y Joaquín Morales Solá; miembros actuales de su redacción han ganado algunas de las más relevantes distinciones dentro del periodismo, la fotografía y el diseño, que dan cuenta del nivel de la misma. El diario no tuvo intereses extraperiodísticos ni otros medios, no ha apoyado a ninguna fracción política ni ha cambiado de dueños; esto ha cimentado una sólida credibilidad. En el año 1997 La Gaceta, que es una empresa familiar, profesionalizó las líneas jerárquicas (tanto en el plano gerencial como periodístico) y eso explica que sea el diario con mayor crecimiento de los seis más grandes del interior del país en la última década. Finalmente es un diario que vende el 95% de los ejemplares que se compran en la provincia y que tiene lectores que pertenecen a los más distintos sectores del espectro socioeconómico.
Las diferencias en penetración en las provincias también están vinculadas a cuestiones geográficas. La distribución de diarios en una provincia chica como Tucumán, con ciudades muy conectadas a la capital, es mucho más sencilla que en las demás. En provincias como Santa Fe o Córdoba las distancias físicas e idiosincráticas entre las diferentes ciudades son significativas y eso ha fomentado el surgimiento de diversos diarios (como La Capital y El Litoral o La Voz del Interior y El Puntal) que dominan sus respectivos distritos.
Gonzalo Peltzer (Director de El Territorio de Misiones)
La prensa está en crisis, eso no es ninguna novedad ni es la única actividad o industria en problemas en esta época de grandes cambios. Ni siquiera es la que afronta los más graves peligros.
Las asociaciones que agrupan a los diarios y el Instituto Verificador de Circulaciones son reflejo de esas crisis, de los modos anticuados de hacer algo parecido al periodismo y de la mediocridad del poder en todos los niveles (unos pelean por publicidades o privilegios apolillados en el tiempo y otros cuentan diarios como en la época de Gutenberg). Hace tiempo que la medición de audiencias no es cosa de contadores sino de sociólogos, pero seguimos con la esponjita mojada contando ejemplares vendidos y no influencia, lectoría o penetración… Para colmo, el IVC sólo mide a los afiliados que pagan infructuosamente para que las agencias pauten en ellos: sin conocer los números de la competencia es imposible saber las verdaderas razones de los hábitos del público en el negocio de los contenidos.
Es que la circulación les interesa poco al IVC y a muchos periódicos que, preocupados por el día de mañana, sobreviven a fuerza de sacarle dinero al poder. En los últimos años, después incluso de anunciarse la muerte de los diarios, nacieron por lo menos la mitad de los que hoy circulan y nadie cuenta: el buen negocio de los tradicionales y los avances tecnológicos animaron a unos cuantos aventureros a fundarlos a la sombra de algún poder para comerles publicidad y ejemplares a los tradicionales. Hoy la suma de los antiguos con los nuevos es mayor que la mejor circulación de los que estuvieron solos durante muchos años en sus respectivas regiones… pero ese dato no está en ningún sitio.
Entre nuevos y viejos, a la larga sobreviven los que hacen mejor periodismo. En el camino algunos buenos diarios sucumben a la codicia inmediata y se vuelven proveedores del gobierno. Y están los que mueren heroicamente en el intento de defender a sus comunidades de los abusos del poder. El público, por la parte que le toca, está cada vez más despiadado con quien lo traiciona y como los procesos se acortan, en poco tiempo habrá menos diarios, pero mucho mejores, en Buenos Aires y en el interior de la Argentina.
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